Retos tras el #20N

Comienza una nueva legislatura. Seguramente, la de mayor incertidumbre y complejidad debido a la situación económica actual. Un entorno adverso, que esconde un cambio de modelo económico y social. Aunque llevamos años hablando del cambio de paradigma, no ha sido hasta el estallido de la crisis financiera cuando se ha acelerado la necesidad de una transformación completa de nuestro sistema productivo.

Muchos de los problemas a los que se enfrenta la economía mundial y, la española en particular, pasan por establecer un nuevo modelo económico basado en las nuevas tecnologías.  Sin embargo, el desarrollo de un modelo de Sociedad de la Información no consiste en crear un mercado de consumidores tecnológicos, es mucho más, y obliga repensar el modelo en su conjunto. Los países más avanzados, como los países del norte de Europa, Corea o EEUU emprendieron este camino hace ya algunas décadas.

Estos son los diez principales retos a los que deberá dar respuesta el nuevo ejecutivo tras el #20N:

1. Productividad. Aunque no existe consenso respecto al nivel de productividad de nuestro país, según datos de Eurostat, la industria española ocupó en 2007 el duodécimo lugar dentro de la Unión Europea, variando su posición según el sector de que se trate. Nuestro modelo productivo, basado fundamentalmente en la construcción y el turismo, tiene que dar paso a otros sectores en los que la tecnologías de la información son necesarios para mejorar la productividad y competitividad de cara al exterior.

2. Modernización de la administración pública. Uno de los principales retos pasa por crear una Administración más dinámica y eficaz. Es inviable un estado del bienestar sin un modelo eficiente y productivo de Administración Pública. Ésta necesita una completa transformación organizativa que deberá sustentarse en el impulso de las nuevas tecnologías en todos y cada uno de sus estamentos y procesos. Según el profesor Manuel Castells “por cada punto adicional de productividad en el sector público se generan cuatro puntos en la productividad total”. Basta señalar a la Agencia Tributaria, una de las administraciones más avanzadas tecnológicamente del mundo para constatar que cuando se quiere se puede.

3. Apuesta por la eAdministración. Además de la mejora organizativa de la Administración es necesario, también, impulsar y fomentar la relación entre ésta y los ciudadanos a través de los servicios telemáticos. El fracaso del DNI electrónico ha sido una oportunidad perdida para agilizar y facilitar los trámites por vía telemática. No obstante, la base de documentos de identidad electrónicos expedidos hasta la fecha, alrededor del 30% de los ciudadanos dispondrían de uno, es un buen punto de partida para aprender de los errores.

4. Open data. La necesidad de una democracia abierta y participativa requiere la liberación de los datos públicos. En la administración tradicional, muy estructurada y procedimentada de forma jerárquica, la información era poder. La burocracia por compartimentos fomenta la burocracia. La liberación de datos públicos, además de ser un aspecto fundamental para la transparencia administrativa de cualquier democracia que se precie, puede representar un motor de desarrollo económico.

5. Emprendeduría. Hay evidencias demostradas de que en la sociedad conectada, la emprendeduría será en el futuro la primera fuente de empleo. Es sabido que España no se ha caracterizado por su espíritu emprendedor. Para revertir esta tradición, además de mejorar las condiciones desde la escuela del entorno, y de cara al corto plazo, hay que poner en marcha acciones concretas que en principio parecen de fácil implantación.

6. I+D. Aunque en todos los discursos políticos y empresariales la apuesta por la innovación es recurrente, la realidad es que la crisis ha pasado factura a la inversión en innovación, tanto en el sector público como en la empresa privada. Resulta preocupante que, según datos del último informe COTEC sobre Tecnología e Innovación, la inversión en I+D empresarial descendió durante el periodo analizado por primera vez en su historia. Es fundamental entender que para salir de la crisis es necesario más I+D, no se saldrá satisfactoriamente invirtiendo menos.

7. Banda ancha. Seguimos “disfrutando” de la banda ancha más cara de los países de la OCDE. No es de extrañar, por tanto, que a cierre de 2010  la penetración de la banda ancha en nuestro país estuviera por debajo de la media de la OCDE. Es necesario, como reclama el Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación (COIT), un plan integral para el desarrollo de redes de nueva generación. La apuesta por la banda ancha tiene efectos inmediatos en la economía, según estimaciones recogidas en el informe realizado por el COIT, doblar la velocidad de la banda ancha supone un incremento del 0,3% del PIB.

8. Propiedad intelectual. Los errores cometidos en la concepción y elaboración de la mal llamada Ley Sinde han sido una oportunidad perdida para abrir un debate en profundidad sobre Propiedad Intelectual con el objetivo de crear un nuevo marco regulatorio que permita aunar tanto los derechos de los creadores y de los ciudadanos sin ahogar la innovación y el desarrollo de nuevos modelos de negocio en el ámbito digital.

9. Economía en torno al español. El español es el tercer idioma más usado en Internet. Más de 164 millones de internautas, lo que representa el 8% del total, y cuyo potencial económico está aún por explotar. El español es la mejor herramienta de que disponemos para poder ser relevantes en un mercado global.

10. Educación. No es casual que uno de los debates más encarnecidos que ha surgido al socaire de la crisis sea la Educación, piedra angular del modelo de sociedad que queremos para el futuro. Debate que se aborda, casi siempre, desde una perspectiva ideológica que dificulta un pacto global sobre este aspecto crucial para el porvenir de la sociedad en su conjunto. Como sostiene Richard Gerver hay que aprender a educar a nuestros hijos como ciudadanos globales. Nos jugamos el futuro.

 

 

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