Propiedad Intelectual, un debate necesario

Asistimos al proceso de concentración empresarial más rápido e importante de la historia, en el que unas pocas empresas acaparan, cada vez más, mayor poder de mercado. Estas empresas, mayoritariamente americanas, exceptuando sus réplicas chinas, liderarán en los próximos años, si no lo hacen ya, la economía mundial. En este escenario, Europa ha ido perdiendo paulatinamente peso y su papel en la economía digital es, salvo honrosas excepciones, casi testimonial. Todos los datos que se han conocido en torno a la llegada de Amazon a nuestro país son buena muestra de ello.

Tan fascinados y expectantes estábamos ante la llegada del “amigo americano” que la ampliación por parte de la Unión Europea del plazo de protección de los derechos de autor ha pasado casi desapercibida. Con esta directiva, la extensión del copyright para obras musicales se amplía de los actuales 50 años a los 70. Esta ampliación beneficia a algunos autores, como los Beatles, cuyas obras estaban a punto de pasar a dominio público.

La ampliación de la extensión de los derechos de Propiedad Intelectual, que según expertos como Lawrence Lessig, Joost Smiers, o Ian Hargreave, en el contexto de una cultura basada en la “compartición y la remezcla“,  beneficia principalmente a una minoría de creadores consagrados frente a los nuevos y, por tanto, representa un lastre para el desarrollo económico y social del futuro. Precisamente, Ian Hargreave es el autor de un exhaustivo informe, realizado a petición del Primer Ministro Cameron para analizar el modelo de Propiedad Intelectual del Reino Unido y cuya principal conclusión no puede ser más reveladora:

que las leyes de protección de los derechos de los autores, con más de tres siglos de antigüedad, destinadas originalmente a crear incentivos económicos para la innovación son, hoy por hoy, un obstáculo para la innovación y el crecimiento económico”. 

Estamos en puertas de una nueva campaña electoral y los equipos de asesores y expertos de los partidos políticos estarán estos días preparando las iniciativas y propuestas para salir de la crisis y establecer un nuevo modelo económico para el futuro. Un modelo en el que las nuevas industrias creativas deberían jugar un papel fundamental,  en el que la defensa de los derechos de los creadores no restrinja la innovación y el desarrollo. El asunto es de tal calado y complejidad que no puede quedarse, una vez más, en medidas parciales y cortoplacistas, que resultan de poca o nula efectividad. Lo que se requiere de verdad es un debate sereno y en profundidad con el objetivo de crear un nuevo marco regulatorio sobre Propiedad Intelectual. Como compromiso electoral no es poco. Sirva el estudio y las propuestas de Hargreave como punto de partida.

 

 

 

 

http://www.ipo.gov.uk/ipreview.htm

4 opiniones en “Propiedad Intelectual, un debate necesario”

  1. Mira, precisamente en San Sebastián puse esa misma cita de Hargreaves y… ¿qué ha pasado? Nada. En primer lugar puede estar la incompetencia del comunicador, en segundo lugar estaba la campaña previa de la tabla Sinde, pero en la misma sala afirmaciones como esa no generan discusión.

    A todo el mundo lo que le divierte y obsesiona es centrarse en cómo se gana dinero si todo el mundo copia, o cómo se controla el uso del público sin reflexionar sobre el mal profundo. Un amigo de una productora capaz de ser consciente – en realidad, como casi cualquiera del sector – de vivir cabreado con los costes que le impone todo el entramado de la PI para poder crear, pero que no sabe cómo crear sin contar con PI (lo cual es lo más comprensible del mundo).

    Me suelen preguntar que ¿entonces qué se hace? Yo digo que es imposible tener soluciones para todo porque no sabemos bien cómo evoluciona la tecnología y la sociedad. Pero que creo que una cosa es cierta:

    a) son los creadores (y, en cine, los productores españoles) los que tienen que abanderar la reforma en un debate amplio con la sociedad basado en los incentivos para crear y no en el control de lo vigente. Y sólo tras tener claro cómo deben ser los inentivos para crear, plantear un proceso de reforma y protección a los damnificados.

    b) que sea cual sea la posición presente, el camino es una reducción del peso de la PI: por sus costes y su complejidad de gestión, por su duración absolutamente desproporcionada.

    c) que la forma de gestionar una transición a un mundo de menos PI empieza por presentarse ante el público creando concesiones para nuevos equilibrios parciales: por ejemplo, pasando a dominio público los contenidos financiados por las AAPP con el fin y la explicación de estimular la creación independientemente de los modelos de negocio. Emplear este tipo de nuevos consensos sociales para crear un espacio de comprensión y aceptación de restricciones diferentes mientras se produce una transición hacia reducciones de plazos y liberación de determinados usos.

    Esto es complejo, con derivadas internacionales importantes, pero creo que es la única vía. Sospecho que en nuestro entorno, solo la UE puede liderar algo como esto.

  2. Déjame añadir algo: hay un problema de legitimidad profundo desde el mundo de los propietarios de derechos para poder adquirir un ascendente frente a la población.

    ¿Puede entenderse que un tribunal declare la ilegalidad del canon y todos sigamos esperando una respuesta gubernamental que proteja a los afectados, la gente que ha pagado sin tener la obligación? Hay una ministra que se va y que parece resbalarle el tema.

    Es la ley del embudo: siempre ganan las entidades de gestión que, al mismo tiempo, han considerado aceptable y posible cobrarle a una peluquería por poner la radio que, por cierto, ya paga por emitir. O que un hotel pague por ponerle una televisión al huésped: hay que recordar que durante muchos años los hoteles tuvieron televisiones y a nadie se le ocurrió tal cosa. O que sea aceptable que si pones tus propios discos el día de tu boda en un local haya que pagar: ¿no es un acto privado?

    Es imposible que en un entorno como este, en el que una sociedad sin límites para actuar daba en demandar abusando de su poder, sus fondos y su inmenso tiempo disponible a todos los pequeños bares que… reproducían música que ellos no gestionaban en un intento claro de romper la voluntad de la gente a base de crear molestias se pueda tener respeto a una figura jurídica que es tan moralmente cuestionable. Una entidad que, además, tiene poderes de inspección sin que nadie pueda contrarrestarles. Para el público eso es la propiedad intelectual: el abuso de una casta.

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