“Kindle Post” ¿el Spotify de la noticias?

KIndle postA estas alturas resulta difícil decir algo nuevo sobre la noticia del verano, la compra del Washington Post, tal es el número de análisis y especulaciones que se han hecho desde que se conociera la noticia. Y no es para menos ya que puede marcar un punto de inflexión en el sector de los medios.

Evidentemente pocos conocen realmente las intenciones de Bezos para el Washington Post, pero a nadie, ni a los medios, tan necesitados de encontrar una luz que les saque del túnel, ni a las empresas de Internet, sumidas en una constante guerra por el liderazgo, deja indiferente. Es una acción cuyo alcance real se materializará, con toda probabilidad, a medio plazo.  Pero nuestra función es especular sobre el verdadero impacto de la compra. Ni siquiera la fusión entre Omnicom y Publicis, en principio de mayor calado e impacto económico, ha tenido la repercusión mediática que la noticia de  la compra del Washington Post. Aunque la operación la ha hecho Bezos a título personal es imposible realizar cualquier análisis sin meter  en la ecuación a Amazon.

Evidentemente no sabemos a ciencia cierta con qué intenciones Bezos ha comprado una cabecera de indiscutible significado en el imaginario del mundo de la información del siglo pasado, pero sería un tanto inocente pensar que  uno de los empresarios más relevantes de la economía digital no tenga ideado ya cómo encajar su nuevo juguete en el ecosistema digital que ha ido entretejiendo y que le ha hecho uno de los hombres más influyentes del mundo.

Los cambios más disruptivos en los negocios digitales se han llevado a cabo por nuevos entrantes, ajenos casi siempre al sector en cuestión, como sucedió con la música o con los móviles. Los medios en plena crisis de identidad y de modelo ven en la operación un respiro o una última tabla de salvación a la que agarrarse.  Algunos quieren ver en Bezos al Jobs de los medios de comunicación, veremos.

Puestos a especular, ¿qué aportaría el Washington a Amazon? Los defensores del periodismo de “toda la vida” sostienen que Bezos ha comprado la cabecera, a pesar de que habría podido comprar otras redacciones mucho más baratas o que por un precio similar podría haber creado una redacción de “estrellas” incluso más potente que la del Post.  Según éstos Bezos estaría apostando por el periodismo tradicional. Sin duda el poder (actual) de la cabecera tiene un impacto mediático y sentimental incluso para el propio Bezos que habría podido influir en la decisión, pero es poco probable que haya comprado la marca Washington Post por lo que ha representado en el pasado y no por lo que le pueda ofrecer en el futuro a medio y largo plazo. Pensemos en nuevas generaciones de usuarios y en mercados emergentes como India, China, Brasil, etc., parece difícil imaginarse que la marca Washington levante pasiones como servicio global de noticias.

Sin embargo, es más fácil visualizar el “Kindle Post” como un canal de noticias asociado al ecosistema digital de Amazon. Si analizamos el modelo Kindle, éste no se basa ni el paywall ni en los micropagos, sino que se sustenta en la transformación de “productos a servicios” mediante la puesta en marcha de una tarifa plana, nada nuevo para Amazon que ya lo hace con Free Time. La compra e integración a medio plazo del Washington Post en el mundo Kindle podría significar la mayor apuesta hasta la fecha por convertir las noticias en servicios. Lo que antes ya hicieron Spotify con la música o la propia Amazon con los libros, una transformación radical de los medios orientándose a servicios, participando del flujo de información. “Kindle Post” podría, por tanto, aspirar a ser un competidor de Reuters, Blommberg o de Yahoo news, en definitiva, convertir el acceso a noticias en un servicio. 

Mientras los profesionales de los medios se han pasado una década buscando como trasplantar su modelo de negocio tradicional al online y discutiendo si los blogs eran periodismo o si las nuevas redacciones deberían ser integradas o desintegradas, las empresas de internet se apoderaban del canal de distribución a través de los dispositivos y las plataformas, la piedra angular de la cadena de valor en la era digital y, por tanto, del negocio dejando a los medios como un eslabón más. Éstos han pasado de controlar toda la cadena de valor en el mundo off line a ser el eslabón débil de la cadena digital.

Mientras los periódicos tradicionales trasmiten una visión del mundo propia de un modelo basado en la “escasez”, lo que hemos venido a denominar como los nuevos medios líquidos nacidos en un modelo de sobreabundancia se sustentarán en un flujo (stream) de información. Por eso a medio plazo es más probable que Bezos esté pensando en un servicio de información como el “Kindle Post” que en el nuevo “Washington-Amazon”

2 opiniones en ““Kindle Post” ¿el Spotify de la noticias?”

  1. Decía Adrián Segovia el otro día que pensar que porque Bezos ha comprado TWP con su dinero no es lo mismo que si lo compra Amazon es una ingenuidad. Tu expresión es más suave: no se puede sacar de la ecuación. La conexión Kindle es lo que todos pensamos que es la salida natural de la posible “innovación” por la presencia del fundador de Amazon. Yo creo que aún no lo sabe ni él, pero son cosas que rondarán la cabeza de muchos y muchas.

    A mí, en todo caso, me sigue pareciendo trascendente el que no sea el mismo propietario: de entrada, Bezos no podría defender en una cotizada que sólo TWP podría generar ese canal de noticias vía Kindle, no podría haber monopolio porque además traicionaria la esencia de Amazon como retailer. Es más, lo lógico es que si se trata de cambiar el negocio de vender noticias y ganar dinero con él, que lo mismo que hiciera ese hipotético éxito de TWP fuera trasladado a cualquier medio de prensa… y que ese Kindle sea una store donde Amazon gana de todos mientras los demás se destrozan. En ese caso, TWP sería un laboratorio para el negocio de Amazon.

    En segundo lugar, Bezos puede tener motivaciones filantrópicas o no con respecto a TWP, pero lo querrá viable y que no sea su patrimonio el que sostenga unas eventuales pérdidas o reconversiones, tampoco ser el avalista de una pila de deuda. Eso llevará a modificaciones por sí mismas dentro de TWP que, por lógica pura del sostenimiento de su patrimonio personal, tampoco debería depender su viabilidad de un canal ajeano, aunque coincida con el mismo propietario. Es decir, la lógica de dos propiedades conduce a dos modelos de negocio diferentes y autónomos o a poner seguramente en riesgo el valor de la inversión: un medio periodístico cuyo activo más precioso es por definición la credibilidad no puede ser un mero instrumento de Amazon. Incluso dentro de Kindle.

    Ah, y también se ha comprado el periódico en español del grupo. El segundo idioma del país más poderoso del mundo.

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