Facebook: el cine más grande del mundo

La batalla del vídeo online ha comenzado y el mercado está expectante ante lo que se perfila como el futuro de uno de los sectores más rentables e influyentes. Una batalla que, una vez más, se disputa casi en exclusiva entre empresas americanas. Para medir la temperatura del nuevo mercado audiovisual nada mejor que seguir la valoración de Netflix, el gran videoclub online que ofrece contenido en streaming y que se ha convertido en un referente mundial.

Las acciones de Netflix presentaban un crecimiento espectacular hasta el pasado 14 de febero cuando alcanzó su máximo a los 247,55 dólares. Coincidiendo con el anuncio del lanzamiento de Amazon de su servicio de vídeo online,  las acciones de Netflix empezaron a caer.  En principio la oferta de Amazon que permite el acceso a unos  5.000 vídeos, no ofrece grandes diferencias con la oferta de Netflix excepto que es considerablemente más cara.  Sin embargo, las acciones de Netflix sufrieron un nuevo descenso del 4%.

El segundo descenso importante se ha producido esta semana al conocerse que la Warner empezará a ofrecer películas en Facebook. El título escogido para el primer lanzamiento es El Caballero Oscuro que sólo podrá alquilarse utilizando los Facebook credits, la moneda creada por la empresa de Zuckerberg, y que competirá en el futuro por convertirse en el éstandar para el pago en la Red. Pero esa es otra historia.

No obstante, Netflix que por el momento sólo está disponible en los EE.UU y Canadá,  ya supera los 20 millones de suscriptores y no parece amilanarse por los últimos movimientos de sus competidores. Los últimos rumores publicados parecen indicar que la compañía también está en conversaciones con Facebook para una posible integración. De confirmarse esta noticia, le daría un respiro a su valor bursátil.

En esta batalla, que a buen seguro no ha hecho más que empezar, Facebook debe estar frontándose las manos. Según datos de ComScore de los 600 millones de usuarios de la red, cerca de 59 millones consumen video, habiéndose  convertido en el segundo site por consumo de vídeo, sólo superado por los site de Google. El interés de distribuidores y creadores por ofrecer sus contenidos en la plataforma es incuestionable y todos pelearán por estar en ella. Al mismo tiempo, Facebook avanza para convertirse en el gran “mall online” donde el usuario entre para quedarse y no tenga que salir.

Mientras que unos y otros quieren convertirse en el video club de la esquina, Facebook apuesta por convertirse en el cine más grande del mundo, con 600 millones de butacas y vender hasta las palomitas virtuales, eso sí,  pasando por caja y además con su moneda.

5 opiniones en “Facebook: el cine más grande del mundo”

  1. Gracias por el enlace. Yo veo complicado que Facebook sea “el cine más grande del mundo”. Sin duda, tratará de sacarle dinero como todos. Pero veamos el escenario más arriba aún: ¿qué impide al dueño de la película servirla directamente y lo único que hace es tener acuerdos de distribución donde se queda con la inmensa mayoría del ingreso? Pues eso es lo que pasa con el acuerdo con Facebook (y a ver qué tal va, la experiencia de uso es vital). Es decir, una de las majors lo emplea como plataforma de distribución y elegirá en cada país qué títulos incluye, porque Facebook no tiene los derechos, ni parece que haga o vaya a hacer “una programación” o “selección”. Tampoco Facebook va a ser el único distribuidor.

    La otra variable son los televisores conectados: ¿cómo se va a ver una película? Pues hay muchas incertidumbres, pero pensemos en esto: ¿quién controla la home del televisor? ¿Será Facebook, Amazon, Google o las cadenas de siempre? En Europa, prepárate a lo último gracias al HbbTV. Súmale que si quieres ver una película, darás al buscador ¿y quien aparecerá? Su dueño, que querrá monetizar al máximo eliminando el mayor numero de intermediarios posible. Ahora no va así, pero esa es la lógica de internet.

    Nos queda mucho por ver. Pero lo que tiene sentido es que los grandes creadores de títulos controlen sus infraestructuras para servir el vídeo, haciendo grandes economías de escala con el ancho de banda (descenso de costes), controlan el producto y la experiencia de uso dándote un player (menos piratería) y quedándose con el máximo de la pasta. ¿Que Facebook pone condiciones de precio que no les convienen? No irán. Porque habrá alternativas en muchos sitios. En realidad, en mi opinión, aspiran al control que tienen ahora sobre los cines. Otra cosa es la producción independiente, minoritaria, y tal.

    Netflix es muy interesante, pero básicamente por lo siguiente: si sigue ascendiendo, superará a HBO en número de abonados, lo que de facto le hace ya una cadena de cable. Y eso hará que amplíe el rango de sus productos y salga del cine (ya tiene televisión) y mañana se meta en otros asuntos, como por qué no los directos y los deportes. Esa línea ya la está haciendo YouTube. Pero los estudios miran constantemente con sorna a Netflix, de quien dicen que no les da el suficiente dinero y en quien no confían: no quieren tener a alguien que controle la distribución que les marque la pauta e imponga sus reglas.

    De todo esto, de momento lo más evidente es la muerte de los tradicionales: no solo la quiebra de Blockbuster, sino el fin de Walmart como el gran vendedor de películas: en DVD controlaba ventas de hasta el 40%. También ellos tienen interés en alquilar películas.

    1. Gracias a ti Gonzalo, magnifico comentario. Como ha pasado en otros sectores a priori la desintermediación favorece a los productores pero éstos no han podido o sabido hacerlo hasta la fecha (interesante este artículo en Guardian http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2011/mar/13/film-piracy-illegal-downloads-internet). Como bien dices, será fundamental la experiencia de usuario y el valor que éstos le den como ya ocurrió con Twitter (muchas de las funcionalidades y utilidades de Twitter las han creado los propios usuarios). A lo mejor es el resurgir del cineforum 😉
      La capacidad de engagement de Facebook está modificando la forma que tienen los usuarios de consumir contenidos. Ocurre con las noticias, por ejemplo, muchos usuarios ya no van a la fuente original para informarse, lo mismo podría suceder con el vídeo o la música.
      Creo que algo parecido está pasando con el “social ecommerce”, los usuarios pueden ir al site de la marca o la página de Facebook. En apenas seis meses desde su lanzamiento los datos de algunas páginas comerciales en Facebook son sorprendentes, veremos cómo evolucionan. El usuario medio busca, ante todo, su comodidad, encontrar todo de forma fácil y rápida en su plataforma habitual; en este caso, Facebook no necesita salir a buscarlo fuera. Es la filosofía del “mall”, tenerlo todo cerca para pasar la tarde del sábado sin tener que moverse de un sitio a otro: ir de compras, al cine y ver a los amigos… y además todo con su “moneda”¡¡¡

      Estoy contigo en que veremos muchos movimientos. Pese al ninguneo y aparente desprecio, Netflix se ha convertido en una empresa muy apetecible. Esto no ha hecho más que empezar.

      1. Lo que mencionas es cierto. Al menos es cierto desde un punto de vista de comunicación de masas, no tanto para usuarios influyentes. Al menos, es como yo lo percibo.

        Pero yo distinguiría entre “productoras” y “majors”. Cuando montaron Hulu se rieron de ellas porque no sabrían hacerlo en internet. Y todo el mundo se tuvo que callar y algunos rectificaron.

        Lo cierto es que con Hulu han aprendido y ya no lo necesitan más, sólo es otra plataforma de distribución donde monetizar. El núcleo lo controlarán como han controlado lo que se pone en los cines, tienen el contenido que mueve a todo el mundo.

        El verdadero problema para que sea un éxito, reside en el precio, la experiencia de uso la tienen más o menos resuelta y si falla en sitios como Facebook se cambia y listo. El problema de las majors es mantener su estructura de pricing en un entorno tecnológico que deja por los suelos los costes marginales, de ahí la presión para mantener el statuquo de los derechos por ventana y territorios todo lo que se
        pueda. Pero en un mundo global, la piratería no termina con precios a 13 dólares.

        Leí ese editorial del Guardian: yo escribí algo parecido (en un tono más libertario, el Guardian va de policía del copyright) hace años. Pero la solución tecnológica está más que inventada y están en ello: los jardines cerrados. Eso es iPad, iPhone, iTunes y todas las tiendas de aplicaciones y películas que se programan en los televisores conectados. ¿Lo cerrado triunfa? Pues, seguramente,al final, no. Pero durante, sí. De hecho no hay solución tecnológica invencible: acabamos de ver el caso del hackeo de las PS3 y cualquiera se puede poner una VPN para ver Hulu (y pagar por ella).

        Lo que pasa es que hay que ser manitas. Toda la batalla es facilidad de uso y complicar la ruptura, se crea escasez – artificial – y se hace más cómodo pagar… lo razonable. Si el precio sube mucho, incentivas el consumo irregular. En Nigeria la gente paga un dolar por la película local… ¿trece, 24 por Disney? No lo veo. En un mundo global con tales diferencias, la presión por disponer de un acceso total y asequible es enorme. Y con la gente conectada por mail, dropbox, etc. etc., con conexiones cada vez mejores es ingenuo esperar que haya una “solución” como quiere el Guardian: la solución está en adaptarse al consumidor. Lo que probablemente lleve a cosas que no se desean, como márgenes menores y lo que implica, estructuras de producción más baratas. O a la creación de grandes marcas que funcionan como franquicias trasnmediáticas y un mix de ingresos amplísimo.

  2. Sin ser tan exhaustiva en mi comentario como Gonzalo, y dando mi opinión como mera internauta…

    ¡Ya tardaban en hacer negocio con las películas -y demás material audiovisual-!, ahora con la Ley Sinde y el discurso de Alex de la Iglesia (los internautas son ciudadanos, Internet es el futuro y no el enemigo) o González declarando que la bienamada Sinde es un galgo que quiere pero no puede, el pastel está ahí: Internet.

    El truco del almendruco es que tendremos que pagar, está claro que esto de la cultura gratuita no durará mucho… pero esperemos que, precisamente por el gran alcance -un target internacional- les rente bajarse de la nube y ofrecer unos precios más accesibles. Esperemos, repito.

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