El talento cotiza al alza

talentoSi realizáramos una encuesta para saber qué entendemos por talento, encontraríamos infinidad de definiciones diferentes. Por su propia intangibilidad, el talento, más aún en el ámbito empresarial, es difícil de definir. Pero, paradójicamente, a su vez, el talento es fácilmente identificable, en mayor o menor medida todos sabemos detectarlo cuando lo percibimos en alguien de nuestro entorno aunque no siempre apreciarlo y valorarlo.

Según los manuales al uso, el talento puede definirse como las capacidades o habilidades específicas que destacan sobre la media. Bien es cierto que en la bibliografía abundan más las aproximaciones desde una perspectiva de autoayuda que desde la del management . No obstante, el talento impulsado por la transformación digital de las empresas va adquiriendo peso y protagonismo más allá de los discursos y de las declaraciones de intenciones, pudiéndose convertir con el tiempo en un indicador más de negocio. No cabe duda de que el  talento cotiza al alza, habiéndose convertido en uno de los ejes diferenciales para el éxito en la economía digital.

Si analizamos las organizaciones más exitosas de las principales empresas mundiales, el común denominador es la capacidad de atraer y gestionar el talento.

Ya sean universidades, equipos de fútbol o startups el éxito esta íntimamente ligado a una triple perspectiva: visión de futuro, orientación a resultados y gestión de talento. Esta última conlleva no solo la capacidad de detectarlo y atraerlo sino de retenerlo y “alimentarlo”.  Es sabido que el objetivo principal de alguna de las más importantes adquisiciones de startups, sobre todo en el campo de la economía digital, era apoderarse del talento de forma rápida y efectiva. Es lo que en EEUU se ha venido a denominar ‘acqui-hires‘.  Pero el talento hay que saber cuidarlo, es por ello que su incorporación por adquisición, en muchas ocasiones, tiene corto recorrido.

Talento llama a talento

El gran reto para las organizaciones, una vez detectado e incorporado, es el de ser capaces de  canalizarlo y sistematizarlo en su justa medida para que dé valor a la organización ya que el talento en estado puro dentro de una organización puede convertirse en simple fuego de artificio y si está excesivamente regulado y reglamentado acabar por diluirse.  Utilizando un símil futbolístico, el talentonecesita suficiente campo de juego y apoyo de todo el equipo. Otra importante característica a tener en cuenta es su capacidad de retroalimentación. Si se dan las condiciones para que el talento fructifique a su vez se genera un polo de atracción para nuevo talento. Ocurre con regiones y ciudades, con empresas o Universidades o con equipos de fútbol; el talento llama al talento.

Es por ello que asistimos a un cambio en los departamentos de recursos humanos que les está obligando a evolucionar de la tradicional gestión de los “recursos” a la gestión del talento. Ya se empieza a percibir este cambio en muchas organizaciones, al menos nominalmente,  y comienza a ser habitual  la utilización de nuevas denominaciones como “Dirección de Personas”, “Personas y Valores”, “Capital Humano”, etc.

Este artículo fue publicado previamente en Teknautas, el pasado 21/01/2013

 

HTML5, la puerta de salida de la App Store

Internet sigue resultando bastante imprevisible y sorprendente.  Cuando parece que todo está escrito, que creemos saber cómo funciona y cómo va a desarrollarse, surge una nueva aplicación, un nuevo servicio o una innovación que por pequeña que parezca puede alterar, en mayor o menor medida, el escenario preestablecido. Así ha sido desde sus comienzos y es de esperar que siga siéndolo.

Las aplicaciones nativas para móviles transformaron el modelo de jardín vallado de los portales móviles que idearon los operadores de telecomunicaciones y que durante casi una década dominaron la web móvil. Con la llegada del iPhone, la Apple Store acabó en pocos meses con los portales WAP.

No cabe duda de que primero los smartphone (liderados por el iPhone)  y posteriormente el iPad impulsaron e hicieron real el acceso a internet móvil, poniendo en valor los contenidos informativos que nunca consiguieron despegar plenamente en el modelo de portal WAP. Los medios online, que necesitaban escapar del dominio de Google, vieron en el iPad la solución a todos sus problemas, lanzándose sin condiciones a los brazos de Apple.

Apple, acorde con su filosofía basada en el control total de sus plataformas, y con el objetivo prioritario de obtener el mayor rédito económico posible, modificó las condiciones referidas a las suscripciones, exigiendo que éstas, incluso procediendo de una vía externa a la propia aplicación, deberían pasar por la Apple Store. Aunque posteriormente, y debido a las presiones, Apple se viera obligada a relajar sus condiciones, algunos desarrolladores y empresas de contenidos tuvieron que buscar alternativas imaginativas para saltarse la App Store y con ello no verse obligados a repartir el 30% de los ingresos, y lo que es más importante, mantener el control y la relación con sus suscriptores.

El que ha llegado más lejos en su estrategia para saltarse la “valla del jardín de la manzana” ha sido el Financial Times, el primer medio en desarrollar una aplicación web basada en HTML5 que, según sus datos, ya utilizan más de 700.000 personas, superando el número de descargas que habían conseguido con la aplicación nativa original.

Atendiendo a las explicaciones técnicas, algunos expertos consideran que HTML 5 es una capa de presentación, no un lenguaje de programación y como tal adolece de ciertas limitaciones frente a las aplicaciones nativas que están pensadas y desarrolladas para el dispositivo en el que actúan y que ofrecen una mejor experiencia al usuario. Pero, como ha ocurrido con anterioridad en Internet, lo que subyace no son solo aspectos técnicos, ni siquiera de negocio, se trata de la naturaleza misma de la Red.

Parece como si el motor que hace evolucionar Internet se sustentara en el conflicto permanente entre las iniciativas que persiguen el control, basadas en modelos cerrados, y la propia inercia de Internet, un ecosistema que siempre propicia innovaciones hacia modelos abiertos y descentralizados.

Nunca sabremos si el mismísimo Steve Jobs, en su personal batalla contra el Flash de Adobe, era consciente de que su apuesta por HTML5 estaba abriendo la puerta de salida del modelo cerrado de la Apple Store.

El contenido audiovisual sigue siendo el Rey

Los cambios que anticipaba la llegada de la denominada ‘Televisión inteligente’, con Google TV como punta de lanza, parece que aún están por llegar.  Tras más de un año y medio desde su anuncio, Google TV sigue siendo un servicio minoritario que no acaba de despegar. Pero no es el único. Como acabamos de saber, Apple TV era uno de los pocos proyectos de los que  Steve Jobs no estaba plenamente satisfecho.

Ni siquiera los todopoderosos Google o Apple han sido capaces, hasta la fecha, de impulsar la convergencia en el mundo de la televisión. Y es que el audiovisual es el medio más complejo e impenetrable. Si bien es cierto que en los últimos cinco años se han producido más cambios que en los primeros 5o años desde su nacimiento, la gran transformación que debería significar la irrupción de la convergencia tecnológica no termina de materializarse.

Mientras las discográficas y, en gran medida, también la prensa cedieron con la digitalización el control de la distribución y, por tanto, su papel de intermediación, en el audiovisual las majors y las TVs mantienen gran parte del control.

Google TV fue el primer gran intento por alterar esta situación. Su estrategia de ‘TV inteligente’ parecía sobre el papel perfecta: transponer su modelo de Internet a la “caja tonta”, convirtiéndose en la puerta de entrada a todos los contenidos audiovisuales y hacer caja a través de su publicidad contextual. En definitiva, controlar la distribución desde una doble perspectiva, mediante el hardware, a través del dispositivo, y, con el buscador, para jerarquizar y organizar. Con lo que no contaba Google era con la oposición de las majors. Éstas siempre han sido conscientes de que ceder el control de la distribución de los contenidos, su bien más preciado, a coste cero, les hubiera llevado a a sumarse a la lista de sectores en reconversión.

Por ello a Google, que como es sabido cuenta con una abultada chequera, no le ha costado en prenda dar un importante cambio en su estrategia audiovisual apostando por YouTube como generador de contenidos. Ya nadie puede tener grandes dudas acerca de que Google es también y, cada vez más, una empresa de contenidos. A la adquisición el pasado mes de marzo de Next New Networks  habría que añadir los acuerdos con terceros por valor de más de 1000 millones de dólares para crear contenidos originales para YouTube. A pesar de que Google lleva años asegurando que no es una empresa de contenidos  está abocada a parecerse cada vez más a un proveedor de cable con multitud de contenidos y canales.

La carrera por posicionarse en el sector de los contenidos audiovisuales no ha hecho más que empezar. Yahoo! y la cadena de televisión norteamericana ABC, propiedad de Disney, han cerrado un acuerdo para ofrecer contenidos de manera conjunta y simultánea. Por su parte Microsoft acaba de anunciar sus planes, en colaboración con los principales creadores de contenidos, para “lanzar la próxima generación de TV de entretenimiento Xbox LIVE” y así un largo etcétera. Y es que en la lucha por el empoderamiento entre creadores y distribuidores el contenido audiovisual mainstream, sigue siendo el Rey.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Social business cuando los árboles no dejan ver el bosque

Nota aclaratoria: Tras haber publicado este post he descubierto que existía otro anterior de Alberto Gómez Aparicio @anotado con el mismo título, pura casualidad. Un mismo título dos lecturas complementarias.

Es habitual que en charlas o presentaciones sobre los social media y su uso en el ámbito empresarial siempre haya alguien que se pregunte para qué le sirve estar en las redes sociales y que a continuación se responda a sí mismo “eso es para otros sectores, no para el mío”.

La irrupción de los social media y la gran repercusión del social business han provocado entre muchos profesionales la urgente necesidad de desarrollar acciones en las redes sociales. En España, en donde las PYMES constituyen la base sustancial de nuestro tejido empresarial, los social media se presentan como una gran oportunidad para mejorar su relación con clientes y explorar nuevos mercados. Pero aún queda un gran camino por recorrer y, si no se hace correctamente, se corre el riesgo de que el social business sea la enésima oportunidad perdida. Muchas empresas, atraídas por la promesa de un mundo mejor, han abrazado las redes sociales como la solución a todos sus problemas. Sin embargo, la mayoría se introducen en los social media desde la “táctica”,  sin una reflexión estratégica previa. En general, llama la atención el desconocimiento que tienen sobre qué es lo necesitan sus clientes, cómo lo quieren y en qué plataformas.

Esta falta de conocimiento y de comunicación con los clientes suele provocar que los objetivos que se platean las empresas al aterrizar en las redes sociales excedan sus posibilidades reales, lo que suele provocar un rápido y profundo desencanto. Nuevamente, el esperado crecimiento exponencial se ve incumplido. El mayor problema al que se enfrentan un gran número de empresas y profesionales no se limita al desconocimiento de las herramientas tecnológicas, se trata de un problema más profundo y de carácter estructural, derivado de la falta de comunicación con sus clientes en el nuevo entorno digital. Para muchas empresas los árboles de las redes sociales no dejan ver el bosque que representa la conversación con la comunidad que forman sus clientes y usuarios.

The Guardian adelanta por la izquierda

Durante las últimas semanas la guerra dialéctica entre los principales responsables del New York Times y Arianna Huffington, directora del medio online que lleva su nombre, parece haberse recrudecido tras su adquisición por parte de AOL. Las acusaciones y críticas entre ambos medios van subiendo de tono como consecuencia de la publicación de una columna de Bill Keller, editor del NYT, en la que equiparaba el periodismo de agregación que ha caracterizado al Huffington con la piratería en Somalia. Hasta la fecha, el punto álgido de la controversia se producía el pasado 1 de abril, coincidiendo con el April Fool’s Day, el equivalente a nuestro día de los inocentes, cuando el Huffington Post publicó una carta en la que, ridiculizando el nuevo modelo de pago de su rival, ofrecía suscripciones gratuitas a los empleados del NYT.  Aunque la broma no deja de tener su gracia, este tipo de acciones ayuda a alimentar la animadversión entre los dos medios, cuyas diferencias resultan ya insalvables. Para echar más leña al fuego, algunos reconocidos periodistas han abandonado la “Dama Gris” atraídos por los nuevos aires y encantos de la Sra Huffington.

Además, la adquisión del Huffpost por parte de AOL también tiene su componente política. Desde su nacimiento el “HuffPo” ha disputado el espacio de la izquierda informativa de los EEUU que tradicionalmente correspondía al NYT. Tras la adquisición y las críticas de algunos sectores, la propia Arianna se ha encargado de minimizar este aspecto alegando que su periódico está “más allá de la izquierda y la derecha”.

A todo esto, el periódico británico The Guardian anunciaba su intención de trasladar a varios de sus periodistas más relevantes liderados por Janine Gibson para abrir una nueva sede, tal y como como ya hiciera años atrás en pleno Manhattan. Su estrategia, que desde el propio periódico equiparan en importancia a lo que supuso el traslado de su sede en el año 1964  desde Manchester a Londres, resulta evidente: atraer a buena parte de los lectores que pierda el NYT por el cierre parcial de su site. Para el periódico británico la audiencia  de los EEUU es muy importante ya que, según datos de ComScore correspondientes al mes de febrero, guardian.co.uk contaba con alrededor de 8 millones de usuarios online provenientes de los EEUU, lo que representa más del 32% del tráfico total del site.

Detrás de todos estos movimientos, luchas ideológicas y comerciales subyace el problema, no resuelto aún satisfactoriamente, de los modelos de negocio de los medios online. Incluso el Huffington Post, una de las referencias mundiales de los medios nativos digitales, también presenta dudas sobre su sostenibilidad económica después de que los blogueros, que constituyen parte esencial de su estructura, le reclamen más de 72 millones de dólares por su trabajo. Por su parte, el NYT, “envalentonado” por el éxito de sus modelos de pago en nuevos dispositivos como el Kindle, ha apostado fuerte por el pago, y parece que de momento sólo le ha representado una caída de entre el 5 y el 15% de su audiencia.  La estrategia del Guardian, uno de los medios online más inovadores del momento para ocupar el espacio que podría dejar  el cierre del NYT es una vuelta de tuerca al complejo ecosistema de los medios online.

Burbujas y estrellas

Se acaban de cumplir 11 años del estallido de la burbuja tecnológica. El 11 de marzo de 1999 el NASDAQ alcanzó los 5.048 puntos, su valor máximo hasta la fecha. Transcurrida una década y cuando empiezan a observarse (ahora sí) algunos síntomas de recuperación, al menos en los EEUU, vuelven a resonar los ecos de aquel fatídico día. La última subasta de acciones de Facebook en el denominado “mercado secundario” valora la compañía en más de 85.000 millones euros, incrementándose a razón de 250 millones diarios, con razón se han encendido algunas alarmas.

Por su  parte,  JP Morgan alertaba recientemente del riesgo de una “burbuja” en el mercado de las tabletas. Todas las empresas del sector han comenzado una desesperada carrera con la intención de competir con el iPad de Apple, lo que va a acarrear más de un disgusto. JP Morgan estima que durante 2011 se pondrán a la venta cerca de 81 millones de tabletas, un 40% por encima de las previsiones de venta, situándose en  47,9 millones de unidades, lo que representa un exceso de oferta del 36%, otra bonita burbuja.

Las ignotas leyes de los mercados acaban pareciéndose a las leyes físicas más elementales: todo lo que sube corre el riesgo de bajar. Groupon, que se permitía rechazar una oferta de Google por más de 6.000 millones de dólares, ve como sus ingresos descienden frente al ascenso de Living social.

Es cierto que la situación actual dista mucho de la de marzo del 2000. Según información del NYT, mientras que en el año 1999 se produjeron 308 salidas a bolsa de empresas tecnológicas, casi el 50% de las IPO’s de ese año, durante el pasado 2010 fueron sólo 20. Más aún, lo que diferencia a burbujas anteriores según los expertos es que ésta afecta a unas pocas y segmentadas empresas. También es novedoso y, en cierta mediada sorprendente, que la situación actual esté alentada y soportada por las élites financieras, a diferencia de la implicación que tuvieron los inversores particulares en 1999, en lo que vino en llamarse el capitalismo popular. Otro aspecto, el más importante si cabe, es que la mayoría de las empresas que están calentando el mercado cuentan ya con importantes ingresos y con modelos de negocio aparentemente sostenibles.

Durante estos 11 años, la sombra de la burbuja ha estado presente en cada movimiento empresarial relevante en el ámbito de Internet. Ya ocurrió cuando eBay compró PayPal por 1.500 millones de dólares o cuando Google adquirió Youtube por 1.650 millones, cantidades que ahora parecen irrisorias. En el capitalismo de ficción en el que nos movemos las burbujas son como algunas estrellas,  sólo nos damos cuentan de su existencia cuando ya han estallado.

La foto oportuna

El pasado mes de febrero Obama se desplazó a San Francisco para cenar con los directivos de las principales empresas de Internet. La foto de la cena fue recogida rápidamente por los principales medios del planeta tanto off line como on line. En política y aún más en EEUU los símbolos y los mensajes son siempre importantes y están estudiados al milímetro. Cuando empieza a percibirse, aunque aún sea de forma leve, cierto grado de reactivación económica, pocos dudan de que en gran medida se debe al cambio de modelo económico que están liderando muchas de las empresas de Internet, representadas en la cena.  Un nuevo modelo económico que ya nadie se atreve a llamar “nueva economía” por miedo a reactivar los fantasmas de la burbuja puntocom. Está evidentemente justificado el encuentro y es, sin lugar a dudas, un acierto de los asesores de Obama.

Entre los asistentes se encontraban Mark Zuckerberg fundador de Facebook; Steve Jobs de Apple, Dick Costolo de Twitter y Eric Schmidt por parte de Google, entre otros. Salvo por  la ausencia de un representante de Microsoft,  en la cena, presidida por Obama, que ha hecho de las nuevas tecnologías bandera de su política económica, se encontraban la flor y nata de Internet. Tal era la importancia del encuentro que, pese al aparente carácter informal, alguno de los asistentes, poco dado al uso de corbata, lucía una para la ocasión. Según las crónicas del encuentro la intención de Obama era pedirles ideas para “consolidar la posición de dominio comercial en la escena internacional con el objetivo de duplicar las exportaciones en los próximos cinco años y apoyar millones de puestos de trabajo en EE UU”.

Mientras que en Europa y más concretamente en España llevamos mas de una década divagando sobre el cambio de modelo económico, en EEUU tienen claro el camino que lleva al futuro. La crisis está acelerando la transformación hacia la economía digital, y Europa está quedando claramente rezagada. Mientras que durante años los país europeos han estado más preocupados por proteger sus respectivos operadores de telecomunicaciones, EEUU ha llevado a cabo una apuesta por una transformación más profunda basada en los servicios y contenidos online. El peso de Europa se ha visto claramente mermado en los últimos cinco años, incluso en el campo de la movilidad en donde presentaba una clara ventaja EEUU se lo ha arrebatado. Todo ello sin mencionar la emergencia de Asia como potencia tecnológica en clara competencia con EEUU.

En España, la Ley de Economía Sostenible (LES) cuyo objetivo inicial era precisamente impulsar un cambio en el modelo económico, ha quedado eclipsada por la polémica entorno a la disposición final segunda conocida como “ley Sinde”. Tal vez, la mejor forma para reactivar el debate sobre una verdadera economía sostenible basada en las nuevas tecnologías sería que el Presidente se reuniera, como hizo Obama con los empresarios españoles de Internet para pedir ideas y sugerencias. Dada la situación, sería una foto más que oportuna, necesaria.

Facebook: el cine más grande del mundo

La batalla del vídeo online ha comenzado y el mercado está expectante ante lo que se perfila como el futuro de uno de los sectores más rentables e influyentes. Una batalla que, una vez más, se disputa casi en exclusiva entre empresas americanas. Para medir la temperatura del nuevo mercado audiovisual nada mejor que seguir la valoración de Netflix, el gran videoclub online que ofrece contenido en streaming y que se ha convertido en un referente mundial.

Las acciones de Netflix presentaban un crecimiento espectacular hasta el pasado 14 de febero cuando alcanzó su máximo a los 247,55 dólares. Coincidiendo con el anuncio del lanzamiento de Amazon de su servicio de vídeo online,  las acciones de Netflix empezaron a caer.  En principio la oferta de Amazon que permite el acceso a unos  5.000 vídeos, no ofrece grandes diferencias con la oferta de Netflix excepto que es considerablemente más cara.  Sin embargo, las acciones de Netflix sufrieron un nuevo descenso del 4%.

El segundo descenso importante se ha producido esta semana al conocerse que la Warner empezará a ofrecer películas en Facebook. El título escogido para el primer lanzamiento es El Caballero Oscuro que sólo podrá alquilarse utilizando los Facebook credits, la moneda creada por la empresa de Zuckerberg, y que competirá en el futuro por convertirse en el éstandar para el pago en la Red. Pero esa es otra historia.

No obstante, Netflix que por el momento sólo está disponible en los EE.UU y Canadá,  ya supera los 20 millones de suscriptores y no parece amilanarse por los últimos movimientos de sus competidores. Los últimos rumores publicados parecen indicar que la compañía también está en conversaciones con Facebook para una posible integración. De confirmarse esta noticia, le daría un respiro a su valor bursátil.

En esta batalla, que a buen seguro no ha hecho más que empezar, Facebook debe estar frontándose las manos. Según datos de ComScore de los 600 millones de usuarios de la red, cerca de 59 millones consumen video, habiéndose  convertido en el segundo site por consumo de vídeo, sólo superado por los site de Google. El interés de distribuidores y creadores por ofrecer sus contenidos en la plataforma es incuestionable y todos pelearán por estar en ella. Al mismo tiempo, Facebook avanza para convertirse en el gran “mall online” donde el usuario entre para quedarse y no tenga que salir.

Mientras que unos y otros quieren convertirse en el video club de la esquina, Facebook apuesta por convertirse en el cine más grande del mundo, con 600 millones de butacas y vender hasta las palomitas virtuales, eso sí,  pasando por caja y además con su moneda.

Y el eCommerce se hizo social

Hace unos meses, coincidiendo con la compra de BuyVip y el lanzamiento de la tienda online de Zara, anticipábamos la llegada de la primavera al eCommerce. Durante años, el dilema entre modelos de pago versus publicidad no ha dejado ver el bosque en el que se encuentra el verdadero negocio en Internet. Mientras que en nuestro país el mercado publicitario online ronda  los 750 millones de euros, el comercio electrónico supera los 6.500 millones. ¿Queda alguna duda de qué modelos de negocio tienen más posibilidades de desarrollarse en los próximos años?

Pero el verdadero auge del eCommerce no ha hecho más que empezar ya que el futuro pasa inevitablemente por la convergencia con las redes sociales, lo que ha venido a denominarse el Social eCommerce. Se perfilan dos modelos de estrategias de eCommerce; por un lado, la que utiliza las herramientas del social media en las plataformas de eCommerce y por otro, la integración directa del eCommerce en las redes sociales. Éste parece el modelo que más atención está despertando. En apenas seis meses, desde que 1800flowers.com creó la primera tienda en Facebook, miles de empresas se han lanzado a crear sus páginas, algunas como Starbucks que cuenta ya con más de 19 millones de seguidores. Por su parte, Dell ha sido capaz de obtener más de 6,5 millones de ingresos gracias a su canal de Twitter @DellOutlet.

Aunque en la actualidad el comercio electrónico en las redes sociales es de unos cinco mil millones, se espera que su crecimiento sea espectacular, pudiéndose superar los 30.000 millones de dólares en los próximos cinco años. Con estos datos es fácil entender porqué el interés de los inversores por el Social Commerce también va en aumento. Sólo en los EEUU la inversión en empresas y plataformas de este sector superó los 90 millones de dólares en apenas dos meses. El éxito del comercio electrónico en las redes sociales no debería sorprendernos ya que el comercio siempre ha sido un acto social, próximamente además será “móvil”

Esta semana ha tenido lugar en Zaragoza las VI jornadas sobre comercio electrónico y redes sociales.

El acceso a la nube:¿neutrality o commodity?

Captura de pantalla 2010-05-17 a las 00.28.58 Las empresas de telefonía se están moviendo rápidamente y sin escatimar esfuerzos para adaptarse a la nueva realidad económica en torno  al acceso a Internet que marcarán los modelos de negocio del futuro. Desde hace años los ingresos por voz han ido disminuyendo a medida que aumentaban los ingresos procedentes por la transmisión de datos. Teniendo en cuenta que los mayores ingresos y el aumento del ARPU (Average Revenue Per User) proviene de la transmision de datos y que el acceso, sobre todo en los países desarrollados, se percibe cada vez más como una commodity no es extraño que los operadores esten experimentando importantes movimientos en su estrategia de crecimiento.

La expansión geográfica orientada a la conquista de nuevos países no es nueva, pero las oportunidades son cada vez más escasas y más caras. Es evidente que el crecimiento de los operadores está íntimamente ligado al desarrollo económico de los países emergentes como China, India, o Brasil que se convertirán en pocos años en el verdadero maná de las telecos, cada vez más obligadas  a convertirse en mega-empresas globales. El pulso entre Telefonica y Portugal Telecom por Vivo pone de manifiesto la necesidad de los operadores por crecer en nuevos mercados, siendo Brasil sin duda uno de los de mayor potencial.

Por otra parte  la irrupción de nuevos dispositivos y con ellos los cambios en los hábitos de acceso a la Red ha pillado a los operadores con el pie cambiado, teniendo que plegarse  a las condiciones de los nuevos agentes más acostumbrados a moverse en el mundo de Internet. Gracias al iPhone el churn o  tasa de abandono de clientes de ATT ha disminuido notablemente, al tiempo que aumentaba la de su mayor competidor Verizon, que no comercializa el dispositivo de Apple.

El nuevo modelo de Internet basado en el “cloud computing” también afecta de forma directa a los operadores. Por ello han sido éstos los más interesados en abrir el debate sobre la Net Neutrality. En la economía de la nuebe el acceso es una pieza fundamental, pero las telecos acostumbradas a modelos de “jardín vallado” como el de la telefonía móvil, se han visto sobrepasados por la llegada de los nuevos dispositivos móviles, smartphones, tablets, etc. Hay que recordar que hace apenas una década  los operadores de todo el mundo como Vivendi, AOL o la propia Telefónica se lanzaron a la compra de empresas de contenidos, tras la crisis puntocom, procedieron a desprenderse rápidamente de sus filiales de contenidos para centrarse en el acceso y  servicios.

Todo esto, de una forma más que resumida, forma parte de un debate, el de la Net Neutrality, de gran calado, que no ha hecho más que empezar. Debate que va más allá de la lucha comercial entre empresas ya que puede tener implicaciones sobre el modelo de desarrollo de la Sociedad de la Información. El modelo de progreso para el siglo XXI pasa por el debate aquí planteado en un entorno de gran complejidad técnico–jurídica  que debería planterase como un gran reto para los gobiernos, que desafortunadamente siguen inmersos en modelos del siglo XIX.

Captura de pantalla 2010-05-16 a las 20.41.46