Economía de la nube IV. Personalización y recomendación

A medida que nos adentramos en el nuevo ecosistema de la nube, se van perfilando rápidamente, los nuevos servicios y aplicaciones que demandan los nuevos hábitos de consumo en un entorno de sobre-abundancia de contenidos. El acceso a estos contenidos desde dispositivos móviles, smatphone, tablets, e-readers, etc. están impulsando nuevos servicios que permiten y facilitan un mayor grado de personalización. En los últimos meses han aparecido una serie de aplicaciones que mejoran y facilitan la agregación y personalización de la información. Aplicaciones como FlipboardLivestand, Pulse, o zite  que se están convirtiendo, apenas unos meses después de su nacimiento, en herramientas fundamentales para aquellos usuarios que exigen un mayor grado de personalización para acceder solo a información y contenidos relevantes.

El efecto e influencia de las tabletas parece incuestionable, vemos como día a día va creciendo, dando lugar a una paulatina ipadificación de la Web. Modelos de agregación y/o personalización, como las que ofrecen algunas de las cabeceras tradicionales, ya sea el The New York Times, o Timeparecen insuficientes para los usuarios de los nuevos dispositivos.

Tradicionalmente, el éxito del negocio de las empresas de contenidos se ha debido, en gran medida, al control de la distribución. Con la llegada de Internet y el paulatino proceso de desintermediación, los medios dejaron la distribución, una de las piedras angulares de su negocio, en manos de terceros. Apple y Amazon fueron los primeros en darse cuenta del poder de los dispositivos en el control del acceso a contenidos alojados en la nube, ya fuera música, noticias o libros. Una vez más, los medios pecaron de exceso de confianza al creer que el contenido seguía siendo el rey.

Mientras  que los medios, en su intento por volver a controlar la distribución en el entorno online y conseguir que sus lectores más tradicionales migren al mundo digital, están ofreciendo a través de PDF enriquecidos una experiencia similar a la que ofrece el papel, las revistas inteligentes como zite o pulse ofrecen un nuevo modelo por y para los nuevos dispositivos.

La simbiosis entre la selección de contenidos, gracias a las preferencias del flujo social, a la agregación por temas o fuentes y a la recomendación a partir de los intereses y preferencias de nuestra comunidad, ofrece un nuevo abanicos de posibilidades de servicios en la nube.

Mientras que la gran mayoría de los medios online mantienen la estructura y categorización del papel, basada en una visión estructurada del mundo, los nuevos medios inteligentes ofrecen una oferta dinámica y personalizada. Una estructura ‘líquida’ que fluye y se adapta a las preferencias personales en cada momento, dependiendo de la hora del día, o incluso del dispositivo desde el que se accede y que tiene en cuenta las preferencias del flujo social. Tradición frente a innovación.

Imagen: Peter Ryan

Social business cuando los árboles no dejan ver el bosque

Nota aclaratoria: Tras haber publicado este post he descubierto que existía otro anterior de Alberto Gómez Aparicio @anotado con el mismo título, pura casualidad. Un mismo título dos lecturas complementarias.

Es habitual que en charlas o presentaciones sobre los social media y su uso en el ámbito empresarial siempre haya alguien que se pregunte para qué le sirve estar en las redes sociales y que a continuación se responda a sí mismo “eso es para otros sectores, no para el mío”.

La irrupción de los social media y la gran repercusión del social business han provocado entre muchos profesionales la urgente necesidad de desarrollar acciones en las redes sociales. En España, en donde las PYMES constituyen la base sustancial de nuestro tejido empresarial, los social media se presentan como una gran oportunidad para mejorar su relación con clientes y explorar nuevos mercados. Pero aún queda un gran camino por recorrer y, si no se hace correctamente, se corre el riesgo de que el social business sea la enésima oportunidad perdida. Muchas empresas, atraídas por la promesa de un mundo mejor, han abrazado las redes sociales como la solución a todos sus problemas. Sin embargo, la mayoría se introducen en los social media desde la “táctica”,  sin una reflexión estratégica previa. En general, llama la atención el desconocimiento que tienen sobre qué es lo necesitan sus clientes, cómo lo quieren y en qué plataformas.

Esta falta de conocimiento y de comunicación con los clientes suele provocar que los objetivos que se platean las empresas al aterrizar en las redes sociales excedan sus posibilidades reales, lo que suele provocar un rápido y profundo desencanto. Nuevamente, el esperado crecimiento exponencial se ve incumplido. El mayor problema al que se enfrentan un gran número de empresas y profesionales no se limita al desconocimiento de las herramientas tecnológicas, se trata de un problema más profundo y de carácter estructural, derivado de la falta de comunicación con sus clientes en el nuevo entorno digital. Para muchas empresas los árboles de las redes sociales no dejan ver el bosque que representa la conversación con la comunidad que forman sus clientes y usuarios.

#11septiembre, una década después

Hoy 11 de septiembre se cumplen 10 años del ataque a las torres gemelas de NY. El día que en gran mediada cambió el mundo y en el que entramos de facto en el s. XXI,  lo que han venido a denominarse como la era de la incertidumbre. Hemos asistido a una década de cambios y transformaciones políticas, económicas y sociales. En toda esta transformación el desarrollo de las TIC y en especial de Internet han tenido un papel trascendental.

El 11s tuvo consecuencia trágicas: la guerra de Afganistán, la invasión de Irak, la perdida de derechos y libertades y, sobre todo miedo, mucho miedo. Al tiempo que esto sucedía, el paulatino desarrollo de Internet, empezaba a ser una ventana por la que entraba aire fresco, por la que los habitantes de los países árabes iban poco a poco adquiriendo conciencia de ciudadanos, desembocando una década después en la primavera árabe. Lo que no se había conseguido durante años de colonización, invasiones y guerras comienza a darse, aunque todavía tímidamente, gracias al “poder blando” que representa el acceso a Internet.

Porque durante estos 10 años la verdadera transformación ha estado vinculada al desarrollo y uso de la Red. Según datos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU, en sus siglas en inglés), en 2001 el número de internautas y subscriptores móviles en el mundo estaban a la par, en torno a los 500 millones de usuarios. Transcurrida una década hay más  de 2.000 millones de internautas y los usuarios móviles superan los 5.000 millones, de ellos el 60% en países en vías de desarrollo.  Internet, que en 2001 empezaba a percibirse en los países desarrollados como un motor de cambio y de progreso, ha sobrepasado cualquier expectativa. Más aún si se tiene en cuenta que en otras partes del mundo, como en los países árabes, la brecha digital afectaba a casi la totalidad de la población.

En estos 10 años se ha pasado de una penetración en los países árabes de aproximadamente el 3% a superarse durante el 2011 el 30%. Más llamativo resulta saber que en 2010 el número de usuarios con cuenta en Facebook en los países árabes superaba los 20 millones.

Si hubiera que destacar qué ha sido lo que más ha cambiado nuestra percepción del mundo como ciudadanos globales durante este tiempo sería, en mi opinión, precisamente las redes sociales. Gracias a éstas, en las sociedades árabes, sobre todo entre los más jóvenes, se ha producido el mayor cambio social de los últimos 50 años. Pese a los muchos interrogantes y dudas que puedan existir, el mundo árabe es más abierto y por tanto algo más democrático que una década atrás.

Otro aspecto relevante es cómo y a qué velocidad los social media se han ido incorporado a nuestras vidas. Para hacerse una idea, solo hay que pensar que antes del 11s no existían ninguna de estas herramientas. Habría que esperar todavía unos años para el nacimiento de Youtube o Twitter y que Zuckerberg, el fundador de Facebook, saliera del instituto. No resulta difícil imaginar el papel que los social media hubieran tenido durante el ataque y como hubiera influido en la forma de contar los acontecimientos en los días posteriores. De hecho, algunos medios tradicionales han recurrido a los social media para conmemorar este décimo aniversario, el NYT por ejemplo se ha unido a Youtube para que los usuarios cuelguen vídeos con sus reflexiones y recuerdos sobre el #11S una muestra más de que el mundo ya no es lo que era.

Fuente gráfico: Arab Social Media Report. DSG

 

 

Instagram, una pequeña gran idea

Instagram es una startup que está  punto de cumplir 10 meses desde su nacimiento en San Francisco y que con sólo cuatro empleados ha conseguido que cerca de siete millones de usuarios se hayan descargado su aplicación para hacer y compartir fotos con el iPhone. ¡Un crecimiento de más de un millón de nuevos usuarios al mes¡. Instagram acaba de anunciar que se han compartido a través de su plataforma más de 150 millones de fotos a una velocidad de 15 fotos por segundo.

Al igual que ocurriera hace un año, que a la estela del éxito de Foursquare surgieron una gran cantidad de startups orientadas a la geolocalización, Instagram se ha convertido en el referente para muchas otras que han surgido bajo su estela como PicPlzálbumPixablMobliSendero. Es difícil determinar la causa exacta por la que, en un mercado tan competitivo, una empresa consigue en apenas meses un éxito semejante.

La aplicación, que de momento sólo está disponible para iPhone, permite al usuario la posibilidad de convertirse en un artista gracias a los efectos y filtros. Y es precisamente en su capacidad para tomar fotografías con el móvil, que “con la ayuda de filtros parecen obras de arte”, en donde, según Kevin Systrom, uno de sus fundadores, radica el éxito de Instagram.

La historia de Instagram recuerda a la de una empresa de los años 50 que lanzó un pastel instantáneo que sólo necesitaba agua para crear un bizcocho en pocos minutos, el producto, una auténtica revolución para la época, fracasó. A un genio se le ocurrió que la solución era hacer partícipe al ama de casa en la elaboración del pastel, para ello, y sin apenas variar la fórmula original, en la elaboración se introdujo la necesidad de añadir un huevo y el producto triunfó. Otra pequeña gran idea.

El fulgurante éxito de Instagram es una evidencia más de que existe espacio para “pequeñas grandes ideas” que hacen de la convergencia entre plataformas y dispositivos una oportunidad. El futuro de Instagram es prometedor y a poco que se lo propongan, por ejemplo lanzando la aplicación para Android, su crecimiento puede ser exponencial. Un buen enfoque, el filtro oportuno y te sientes como Robert Capa.

 

 

La ciudadanía P2P vuelve a la Plaza

El martes por la mañana la policía desalojaba lo que quedaba de la #acampadasol. Una acción rápida, en plena canícula estival, que dejaba en apenas un par de horas la madrileña Puerta del Sol, limpia y reluciente. A lo largo de todo el día miles de mensajes en Twitter, al igual que sucedió el 16 de mayo, y que precisamente dio lugar a la acampada en la Puerta del Sol, convocaban a una concentración de repulsa contra el desalojo.

A media tarde la Plaza del Sol estaba tomada y las fuerzas del orden no dejaban pasar a nadie a su interior, las calles que desembocan en la Plaza se fueron llenando de indignados que iban concentrándose poco a poco. Transcurrido un buen rato, y cuando la situación parecía totalmente controlada por parte de la policía, un cambio imprevisto hizo que todos los manifestantes se dirigieran hacia la Plaza de Callao. Nuevos hashtag (del inglés hash, almohadilla y tag, etiqueta) como #vuelvealaplaza, #acampadaCallao, #nopararemos iban dando significado y forma a la “narrativa” de los acontecimientos.

Tradicionalmente, muchos gobiernos han aprovechado el mes de agosto, con la mayoría de los ciudadanos de vacaciones y los medios de comunicación a medio gas, para llevar a cabo acciones que tuvieran poca repercusión. Lo que en esta ocasión no parecía estar previsto es el efecto contrario que ha tenido. Asistimos a un cambio social de gran calado que parece que se les escapa a nuestros gobernantes. La nueva Ciudadanía P2P no se rige por los modelos que hasta ahora han sido válidos,  las redes no descansan en verano.

Frente a los manifestaciones tradicionales rígidas y programadas, los nuevos movimientos como el surgido entorno al 15m son fluidos. Las acciones se producen aparentemente de forma aleatoria, se separan para volverse a juntar unas calles más abajo, se adaptan rápidamente a las circunstancias, una nueva inteligencia de la multitud parece dirigir de forma invisible. El acceso a Twitter a través de los móviles sirve para distribuir los cambios de trayecto, las acciones a llevar a cabo, las consignas. Nada está programado, no hay líderes, lo que produce un mayor desconcierto, por su novedad, frente a cualquier movimiento conocido con anterioridad. Nos encontramos ante movimientos que se comportan de forma similar a la manera en que fluye la información en Internet, todos los participantes son nodos que forman parte de la red global.

Estamos ante un movimiento imprevisible, cuyos siguientes pasos nadie puede predecir y cuyas consecuencias son inciertas y que, sobre todo, tiene un fuerte apoyo popular. Según una reciente encuesta de IPSOS entre 6 y 8,5 millones de ciudadanos afirman haber participado, de alguna forma, activamente en el movimiento surgido a partir del #15m. Desde esa fecha nuestros políticos han tenido tiempo para intentar comprender lo que está sucediendo y aprender a diferenciar entre el marketing y la política2.0, pero son rehenes de su propia lógica y dinámica. Tienen una nueva oportunidad de aquí al #20N.

 

Google+ la vuelta a los orígenes

En apenas 10 días desde el lanzamiento de Google Plus  una cosa es segura, por fin parece que Google ha conseguido un servicio social a la altura de lo que se esperaba del gigante que revolucionó Internet. Tras los sonados fracasos de Google Wave y Buzz, Google+ da un paso más en el competitivo mundo de las redes sociales.

La gran novedad de la nueva red social es la posibilidad de crear diferentes niveles de relación a través de la creación de “círculos”. Como sucede en la vida real, las relaciones se crean por diferentes ámbitos (círculos) de afinidad: familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc.

La sensación cuando se accede por primera vez a Google+ es que se pueden crear ámbitos de comunicación segmentados y asimétricos. No puede negarse que Google ha aprovechado el tiempo y que, además, el buscador ha aprendido de los éxitos y fracasos, tanto propios como ajenos, de la evolución de las redes sociales.  Google+ permite un flujo social asimétrico, es decir, que un usuario pueda seguir a otro aunque éste no le siga. Al igual que sucede en el mundo offline, las relaciones humanas no tienen porqué ser reciprocas y correspondidas.

Además, Google Plus permite una mejor gestión de la privacidad, uno de los talones de Aquiles de las redes sociales. Si a todo ello se une su sencillo diseño, que facilita de forma muy intuitiva la creación de círculos, y la capacidad para integrar el resto de sus servicios,  estamos, ahora sí,  ante la pieza que les faltaba para crear un verdadero ecosistema social.

Gracias a los círculos Google+ ofrece un alto grado de segmentación, tanto como queramos crear, es decir, permite crear redes paralelas por afinidades. Aunque los cerca de 750 millones de usuarios de Facebook sea una ventaja más que considerable, Google+ mete presión a Facebook, preocupada por su próxima salida a bolsa.  Sin embargo, en un plazo de tiempo más corto a quien de verdad va a hacer daño Google+ es a muchas redes sociales de nicho que no han llegado a  consolidarse totalmente durante este tiempo y que no disponen del músculo financiero para desarrollos y adquisiciones. Habrá que estar atentos a las posibilidades que pueda ofrecer, por ejemplo, en el ámbito profesional y, en definitiva, como los usuarios le saquen partido. Más incierto resulta prever cómo se adecuará Google+ al storytelling creado por Twitter en torno a los hashtags y RTs, para crera un flujo social relevante.

Tras un par de annus horribilis para Google en los que se le acumulaban los problemas y en los que ha experimentado de cerca la presión de sus competidores, Google+ resulta un soplo de aire fresco. Mientras que Buzz y Wave hicieron pensar que los ingenieros habían perdido la frescura de sus comienzos, la nueva red social trae nuevas esperanzas. Alguno podría pensar que se nota la vuelta de Larry Page.

 

 

Gamificación: hagan juego

“El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo” decía García Márquez en Cien años de soledad. Ahora ya no hace falta, cada vez que surge una novedad en el mundo de la tecnología y la información, rápidamente se le asigna un nuevo “palabro”, en inglés o su correspondiente castellanización, para definirlo. El penúltimo en aparecer es la gamificación y parece que en pocas semanas lo envuelve todo; sin duda,  junto con el transmedia, son las dos tendencias de más rápida expansión.

Podríamos definir la gamificación como la integración o incorporación de las dinámicas de los juegos en los procesos habituales de cualquier disciplina, con el objetivo de hacerlos más dinámicos y atractivos, en definitiva  aumentar el “engagement“. Desde el marketing a la educación e incluso en la política se están introduciendo las dinámicas de  juego para que éstas sean más asequibles y cercanas al usuario.

El  modelo más evidente de gamificación es Foursquare, pero están surgiendo muchos otros ejemplos de empresas que apuestan por introducir el juego en la relación con sus clientes o con sus empleados. Aparentemente, dos motores están impulsando esta tendencia; por un parte, la irrupción de los smarthphone que facilitan la geolocalización y fomentan las posibilidades de juego, así como las aplicaciones de realidad aumentada; por otra parte, no hay que olvidar que el juego tiene un componente social incuestionable. Por ello, los social media se consolidan como el entorno más adecuado para el desarrollo de juegos, o la integración de técnicas y mecanismos vinculados a éstos en otras actividades en las que antes no tenían apenas relación, ya sean comerciales, educativas o de entretenimiento.

Es precisamente en el ámbito de la educación donde la gamificación a priori presenta un mayor campo de desarrollo, pudiendo constituir una gran oportunidad y convertirse en el revulsivo necesario para adaptar el modelo educativo a las necesidades de futuro de los nativos digitales, aunque ello requiera una transformación total del modelo vigente.

Pero en otros ámbitos la perspectiva creciente de convertir cualquier actividad humana en un juego no está exenta de riesgos y, desde diversos foros, está apareciendo una corriente cada vez más crítica. La posibilidad de que empresas, organizaciones y políticos se apunten a la moda de los juegos de forma poco reflexiva, como lo hicieron ya, en muchos casos, al entorno de los social media, puede llevar a una sobresaturación. Esperemos que al menos los políticos hayan aprendido la lección.

La música se escucha en la nube

Parece que poco a poco empieza a aclararse el futuro de la industria de la música online, o, al menos, se percibe ya dónde se están posicionando los diferentes actores. No parece casual que tras años de intentos, rumores y desmentidos, en apenas unas semanas, los tres grandes de Internet han anunciado su apuesta por servicios de música basados en la nube. La economía de la nube ya está aquí y la música será uno de sus pilares. Mientras, los analistas no se aclaran si Google se convertirá en el nuevo mesías de la música online o finalmente, una vez más, Apple con iCloud se llevará el gato al agua. Lo cierto es que ya sabemos qué papel van a jugar. Las tres se perfilan como las plataformas tecnológicas que alojarán los contenidos de los usuarios para que estén disponibles en cualquier dispositivo, en cualquier momento y lugar.

Por su parte, las discográficas siguen todavía buscando un lugar entre las nubes,  aunque su papel se haya ido diluyendo año tras año. Parece que las majors de contenidos audiovisuales son más proactivas e innovadoras en el campo digital que sus homónimas musicales, que no han sabido aprovechar las oportunidades tecnológicas. Mientras unas apuestan por diversificar sus estrategias de cara a la convergencia digital, las discográficas globales se han refugiado casi en exclusiva en la gestión de derechos como casi único recurso. A estas alturas de la película deberían ser conscientes de que en el actual contexto de la música online los derechos digitales son condición necesaria, pero no suficiente, para su supervivencia futura. Por ello, las discográficas deberían estar satisfechas por todas las nuevas iniciativas que ofrecen soluciones y servicios orientados a complacer las necesidades que los usuarios de música online demandan. Si por el contrario, para mantener su cada vez más débil statu quo optan por el estrangulamiento de los nuevos modelos e iniciativas, su declive será irreversible.

Parece, por tanto, que las discográficas, poseedoras de los derechos, y las plataformas tecnológicas, encargadas de ofrecer servicios basados en la nube, están llamadas a entenderse. Pero existen más piezas en este complicado puzzle que también tienen que encajar para dar consistencia a los servicios que cubran las necesidades de los usuarios.  Si algo se ha puesto de manifiesto en los últimos tiempos es la necesidad de incorporar el “componente social” a cualquier servicio relacionado con la información y el entretenimiento. La música tiene un ámbito social incuestionable; se recomienda, se comparte, se disfruta en compañía, etc. El futuro éxito del ecosistema de la música en la nube dependerá, en gran medida, de servicios que sepan integrar el acceso ubicuo a los contenidos con “lo social”. Por esta razón, la alianza entre Spotify y Facebook se perfila como el comienzo de un larga y fructífera amistad.

Ciudadanía P2P

La nueva realidad  en la que nos desenvolvemos ya sólo puede interpretarse como consecuencia de la interrelación de todo lo que acontece en las diferentes redes, tanto físicas como “virtuales”.  Las denominadas ciber-revoluciones o “revoluciones P2P” son un buen ejemplo de las inesperadas consecuencias, asociadas a las interconexiones, a veces invisibles, de hechos sin relación aparente.

Los ciudadanos se han dado cuenta de que la conexión con sus “pares” a través de las redes sociales, les ofrece una mayor relevancia y un efecto altavoz que antes no tenían. El 15m, y todo lo que ha sucedido con posterioridad, se ha convertido para muchos en un fenómeno iniciático en el que han podido comprobar, de manera directa, el poder de la redes interconectadas y de la posibilidad de formar parte de ellas.

Muchos ciudadanos, que sin formar parte de la élite ciberactivista, ni tener vocación de liderazgo, han entendido que pueden participar como “nodos” en la nueva Sociedad Red, que sus comentarios, que sus tweets, sus fotos son tan relevantes como las del resto, que pueden ser escuchados por sus pares, sus iguales. En el “storyteling” construido tradicionalmente por los medios de masas los ciudadanos eran parte del atrezo, en la nueva realidad conectada éstos son protagonistas. Ya no sirve sólo con contar la Historia hay que participar en ella, y hoy el campo de juego son las redes virtuales y las plazas públicas

El desconcierto de los políticos, sindicatos y medios de comunicación es un síntoma más de su desconocimiento sobre la verdadera naturaleza de los cambios que se están produciendo. Estos acontecimientos parecen demostrar que el desapego de las generaciones digitales, supuestamente individualistas y “líquidas”, es hacia los políticos y no hacia la política. Hoy, día previo a las elecciones, los ciudadanos reunidos en la Puerta del Sol y otras plazas públicas de toda España han manifestado que a partir de ahora la “reflexión” se hace compartiendo y participando. A partir del 23 les toca a nuestros políticos reflexionar mucho sobre las nuevas reglas del “mundo P2P” que van a tener que gobernar.

Y el eCommerce se hizo social

Hace unos meses, coincidiendo con la compra de BuyVip y el lanzamiento de la tienda online de Zara, anticipábamos la llegada de la primavera al eCommerce. Durante años, el dilema entre modelos de pago versus publicidad no ha dejado ver el bosque en el que se encuentra el verdadero negocio en Internet. Mientras que en nuestro país el mercado publicitario online ronda  los 750 millones de euros, el comercio electrónico supera los 6.500 millones. ¿Queda alguna duda de qué modelos de negocio tienen más posibilidades de desarrollarse en los próximos años?

Pero el verdadero auge del eCommerce no ha hecho más que empezar ya que el futuro pasa inevitablemente por la convergencia con las redes sociales, lo que ha venido a denominarse el Social eCommerce. Se perfilan dos modelos de estrategias de eCommerce; por un lado, la que utiliza las herramientas del social media en las plataformas de eCommerce y por otro, la integración directa del eCommerce en las redes sociales. Éste parece el modelo que más atención está despertando. En apenas seis meses, desde que 1800flowers.com creó la primera tienda en Facebook, miles de empresas se han lanzado a crear sus páginas, algunas como Starbucks que cuenta ya con más de 19 millones de seguidores. Por su parte, Dell ha sido capaz de obtener más de 6,5 millones de ingresos gracias a su canal de Twitter @DellOutlet.

Aunque en la actualidad el comercio electrónico en las redes sociales es de unos cinco mil millones, se espera que su crecimiento sea espectacular, pudiéndose superar los 30.000 millones de dólares en los próximos cinco años. Con estos datos es fácil entender porqué el interés de los inversores por el Social Commerce también va en aumento. Sólo en los EEUU la inversión en empresas y plataformas de este sector superó los 90 millones de dólares en apenas dos meses. El éxito del comercio electrónico en las redes sociales no debería sorprendernos ya que el comercio siempre ha sido un acto social, próximamente además será “móvil”

Esta semana ha tenido lugar en Zaragoza las VI jornadas sobre comercio electrónico y redes sociales.

Comunicación y política: el Nuevo Orden Narrativo

Bajo la inmensa acumulación de relatos que producen las sociedades modernas, nace un nuevo orden narrativo (NON) que preside el formateo de los deseos y la propagación de las emociones…

Christian Salmon. Storytelling

Los últimos acontecimientos políticos y sociales sólo pueden entenderse en el marco de un cambio profundo e irreversible. Gracias a Internet, la “sociedad civil” se organiza y moviliza utilizando canales alternativos a los tradicionales. La nueva sociedad civil se ha convertido en “cibersociedad” debido al uso de las nuevas tecnologías. Pero lo que políticos e intelectuales no acaban de comprender es que no se trata sólo de un cambio tecnológico sino que es un cambio en la estructura misma de cómo se articula la nueva sociedad en el plano económico, social  y político en su acepción original.

Política y comunicación llevan tanto tiempo cohabitando que han llegado a confundirse, siendo difícil establecer los límites que las diferencian. Así que no es de extrañar  la creciente desafección que experimentan muchos ciudadanos hacia ambas. Internet está transformando el orden narrativo y  por tanto la conexión entre los políticos y los ciudadanos. La Red no es sólo una herramienta o un nuevo canal como muchos políticos piensan; es mucho más, ya que introduce lo que Christian Salmon denomina un “Nuevo Orden Narrativo”. Las redes sociales representan ahora el papel que en el mayo del 68 tuvieron la literatura y la música. En la actualidad ninguna de ellas, ni siquiera la Tv son capaces de crear un “storytelling” convincente y realista necesario para impulsar cualquier cambio o transformación.

De la evolución y cambio que se están produciendo en la comunicación en el ámbito de la politica se ocupa el cuarto número de los Cuadernos de la Comunicación evoca (en los que participo como colaborador) y que será presentado el próximo 23F en la EOI.