No pienses en un tuit

George Lakoff es uno de los analistas políticos más influyentes de las últimas décadas. Su libro ‘No pienses en un elefante’ se ha convertido en un referente para expertos en estrategia y comunicación política. Lakoff desarrolló la teoría de los marcos de referencia con la intención de saber qué había detrás de las sucesivas victorias de los republicanos durante los últimos años de los 90 y principios de los 2000. El libro, hay que aclararlo, está escrito en 2004 justo antes de la llegada de Obama al poder, el que se ha considerado como el primer presidente 2.0.

Según Lakoff, el éxito de los conservadores durante estos años se explicaría por su capacidad para crear, a partir de conceptos básicos y sencillos, lo que denomina ‘marcos conceptuales de referencia’. A partir de estos marcos resulta fácil formular un discurso apto para el nuevo mapa de la “política mediatizada”. Una nueva política vinculada a los medios de comunicación de masa que requiere de mensajes sencillos que configuren estructuras mentales fácilmente identificables y que se activen de forma inmediata al oír una determinada palabra. Para Lakoff ‘enmarcar’ tiene que ver con la utilización de un nuevo lenguaje que es capaz de aportar una visión del mundo. En este sentido, el titulo del libro hace referencia a la capacidad evocadora de los marcos y del lenguaje que los define, de tal manera que “cuando negamos un marco, evocamos el marco”.

Todo lo anterior viene a colación por los múltiples análisis realizados después de las elecciones del 24M y, en concreto, con los que se refieren al papel de las redes sociales en el nuevo entorno de la comunicación y estrategia política. En el nuevo ecosistema de medios líquidos, fragmentados y bidireccionales, articulados alrededor de las redes sociales, en los que las fronteras se desdibujan y se rediseñan constantemente, aplicar la teoría de Lakoff, tal y como la concibió en su libro, se ha vuelto sumamente compleja. De ahí la importancia y necesidad de comprender la verdadera dimensión de la participación ciudadana en el ámbito político en las redes sociales.

La creación de marcos en un modelo de medios de comunicación clásico, basado en la “unidireccionalidad” era relativamente sencilla. Aunque los medios tradicionales y en especial la TV siguen siendo los espacios más idóneos para la creación de marcos, la llegada de las redes sociales ha alterado el ecosistema de forma abrupta. En este contexto, la verdadera influencia e impacto de las redes en las campañas, además de su efecto altavoz, viene dada por la posibilidad que ofrecen a los ciudadanos para elaborar sus propios marcos o, lo que es más relevante, rediseñar o redefinir los marcos que los partidos quieren imponer. Si en los medios tradicionales una vez que se difunde el marco éste queda fijado, cuando se lanza a través de las redes adquiere vida propia.

Las estrategias de partido siguen estableciendo marcos que se fijen en el imaginario colectivo, buscando una o dos palabras que al pronunciarlas evoquen el mensaje que se quiere trasmitir. Es el caso de “radicales”, para designar a los nuevos partidos políticos. Esta estrategia, útil en mítines o en TV, puede sufrir el efecto boomerang. De esta forma cuando Esperanza Aguirre intentó en la pasada campaña electoral aplicar el marco de “radical” para referirse a Manuela Carmena, en la redes se convirtió en #YoSoyRadical. Miles de ciudadanos próximos a “Ahora Madrid” compartían en Facebook, Twitter y Tumblr imágenes cotidianas de sus vidas, muy alejadas del mensaje que el Partido Popular quería transmitir.

Hasta la fecha la creación de marcos en el ámbito político era hegemonía de los partidos. En el actual panorama de las redes y medios sociales son también los usuarios y los grupos de interés los que participan en su generación, con el añadido de que éstos tienen una mayor capacidad para adaptar y rediseñar los mensajes a sus propios marcos. Si bien es cierto que, como demuestra el estudio realizado por Mari Luz Congosto y Antonio Delgado, los partidos políticos están consolidando sus propios grupos afines, generando comunidades “cerradas y distanciadas entre sí”, las redes gracias a su propia naturaleza permiten la construcción de nuevos nodos de influencia.

En la nueva política 2.0, la batalla por la creación y consolidación de marcos ya no es exclusiva de los partidos. Los ciudadanos gracias a la redes pueden formar parte activa de la comunicación política y, por tanto, del devenir de las campañas como hemos podido comprobar durante las pasadas elecciones. Todo lo anterior, unido a la incertidumbre que genera el actual panorama de las encuestas, hace que los asesores de comunicación y políticos no dejen de pensar en su próximo tuit.

Artículo publicado previamente en elconfidencial.com el pasado 9/06/2015

Privacidad: el nuevo contrato social

Captura de pantalla 2014-03-15 a las 18.11.13Sostiene Rousseau que los ciudadanos para vivir en sociedad acuerdan de forma implícita un contrato social por el cual  se les “otorga ciertos derechos a cambio de abandonar la libertad de la que dispondrían en estado de naturaleza”. Así se ha interpretado, desde la Revolución Francesa hasta nuestros días, la relación entre el Estado y la ciudadanía. A partir de la revolución industrial este convenio “contractual” se extendió hacia una vinculación más estrella entre las empresas y sus cliente. En la nueva sociedad digital asistimos a una evolución más compleja y difusa entre el Estado, las compañías y los ciudadanos/clientes, adquiriendo el nuevo contrato social una nueva dimensión cuyo alcance empezamos a intuir ahora.

Durante la prevalencia del estado-nación el principal debate con respecto a la privacidad se centraba en la dicotomía seguridad-libertad, vínculo que unía a los ciudadanos con lo público. A medida que lo público pierde relevancia frente a lo privado, y más aún con el auge de la sociedad digital en la que los datos se convierten en moneda de cambio, la privacidad adquiere un valor de bien económico.  De esta forma, nos enfrentamos a un nuevo paradigma del concepto de privacidad.

Desde la aparición de las primeras pantallas como la del cine a finales del s.XIX, la distancia que nos separaba ha ido disminuyendo paulatinamente, obteniendo más información y siendo ésta, además, cada vez más personal. Las últimas pantallas en aparecer son las denominadas wearable: gafas, relojes, lentillas o pulseras que son capaces de monitorizar, entre otras muchas cosas, nuestra actividad biológica. Las oportunidades que ofrecen son sin duda interesantes para la creación de nuevos servicios de valor, por ejemplo en el campo de la salud o la seguridad,  pero al mismo tiempo alteran y modificar el concepto de privacidad como no había sucedido antes con ninguna otra tecnología. Que el precio de un seguro sanitario pueda variar en función del riesgo de sufrir una enfermedad coronaria a partir del análisis de la información que se obtiene, por ejemplo una app de “fitness”, no parece ya ciencia ficción.

Los usuarios son cada vez más conscientes de que a la hora de poder acceder a servicios digitales, más allá de aceptar los interminables cláusulas de condiciones, ceden una parte de su privacidad a cambio  pertenecer a una red social, de intercambiar fotos con el móvil, o de disponer de varios “gigas” de almacenamiento en la nube para guardar sus documentos.

Las empresas deben ser también conscientes de que adquieren un compromiso implícito de buen uso de los datos de sus usuarios. Su futuro y supervivencia dependerá en gran medida de ello. La privacidad, por tanto, pasa a formar parte de la cuenta de resultados de las compañías,  ya no es solo un aspecto legal o sociológico sino económico. El nuevo contrato social se sustentará en un nuevo equilibrio, todavía en vías de construcción, entre el buen uso de los datos privados que aportamos  y los servicios digitales que recibimos a cambio.

Miradas para interpretar la sociedad I

El verano es tiempo para leer y pensar. Al igual que hace unos meses recapitulábamos algunos de los estudios  más relevantes para entender el desarrollo de la sociedad de la información  o el sector de los medios, en esta ocasión he seleccionado una serie de libros cuyos autores, en mi opinión, mejor han sabido explicarnos el mundo en sus diferenetes dimensiones. Cabe señalar que no son libros sobre tecnología, ni siquiera libros sobre internet o la sociedad de la información. Los autores aquí recogidos ofrecen miradas que ayudan a interpretar la sociedad  actual. A estas alturas el apelativo “sociedad de la información” resulta  redundante e innecesario. He divido esta selección en varias entregas a los largo de varias semana. En esta primera, he seleccionado los autores extranjeros cuya mirada y visión más me han ayudado a entender e interpretar los cambios sociales, económicos y tecnológicos a los que estamos asistiendo:

Vida líquida.
Zygmunt Bauman (Paidós, 2005)

Bauman pepecerezoAutor fundamental para entender la sociedad postmoderna, los cambios y transformaciones del individuo en una sociedad menos estructurada. Su conceptualización sobre el paso de una sociedad estructurada y sólida, fundamentada  en valores y certezas universales,  a una sociedad líquida y de la incertidumbre es una de las imágenes más poderosas y disruptivas dentro de las ciencias sociales. Como buena teoría, el paso del estado sólido al liquido permite explicar infinidad  de aspectos y situaciones, desde la crisis económica y política en la que nos encontramos a la revolución de los medios on line . Vida líquida es un recorrido por los rápidos y vertiginosos cambios sociales en el que se habla mucho del ciudadano como consumidor pero, curiosamente, poco de ciencia y tecnología. Sin embrago, el pensamiento de Bauman no puede entenderse sin enmarcarlo en el nuevo paradigma tecnológico, y a su vez éste adquiere otra dimensión  tras la lectura de Vida líquida.

La corrosión del carácter. Las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo
Richard Sennett (Anagrama, 2000)

Sennet pepecerezoBuen título para un libro que pretende interpretar la conceptualización del trabajo en el nuevo capitalismo. Libro visionario y premonitorio, escrito en plena burbuja económica global, que anticipaba la transformación del trabajo tras la caída del muro y en el que la ciencia y la tecnología iba a transformar, como así está ocurriendo, los modelos productivos de la era industrial y su impacto en los individuos. Tras su lectura, se recomienda revisar las reformas laborales que han acometido los países desarrollados en la última década, incluida, por supuesto, la llevada a cabo recientemente en nuestro país, para entender el calado y alcance de las mismas.

Las ciudades creativas
Richard Florida (Paidós, 2008)

Florida pepecerezoCuriosamente la globalización no ha disminuido la importancia del territorio, muy al contrario, la importancia del entono físico, donde vivimos y con quien nos relacionamos es cada vez más importante. Este es el punto de vista que sostiene el autor en este libro, continuación de otra obra clave El auge de clase creativa. Para Florida el mundo no es tan plano como pudiera parecer, las clases creativas, verdadero motor de riqueza en la sociedad del conocimiento, requieren entornos adecuados que recojan las mejores condiciones para su desarrollo. Estos condicionantes son una combinación de aspectos físicos como infraestructuras, acceso a formación de calidad, al ocio y a la cultura, así como condicionantes intangibles vinculados con la libertad y tolerancia, seguridad, etc. La lectura de las ciudades creativas permite una reintrepretación del dibujo de la nueva geoestrategia global.

Un mundo sin copyright. Artes y medios en la globalización
Joost Smiers (Gedisa, 2006)

copyright pepecerezoA veces un tratado sobre musicología y otras un tratado político, Un mundo sin copyright es, junto con El código y otras leyes del ciberespacio de Lessig, las dos obras fundamentales para entender la evolución de la industria cultural bajo el impacto de la digitalización y la llegada de internet. Pero fundamentalmente la obra de de Smiers, como la de Lessig, resultan ser una radiografía de cómo en nombre de la defensa de la cultura y la creatividad se pretende mantener un modelo industrial en vías de desaparición, un modelo legal pensado para un mundo industrial.

Resumen digital 2012

Finaliza un año de transición para el mundo digital a la espera, como en el resto de sectores, de algún síntoma real y duradero de recuperación económica. El año que ahora termina deja más incertidumbres que años anteriores: en el ámbito “social y político” continúa la lucha por el control de Internet,  proyectando importantes sombras sobre los derechos de los internautas en nombre de la ‘guerra contra la piratería’. En el campo empresarial, los grandes de Internet luchan por el liderazgo de la ‘economía de la nube‘ a través del control de plataformas y dispositivos móviles conectados.  Los medios, por su parte, siguen en su particular carrera por la supervivencia con resultados dispares: mientras algunos medios tradicionales parecen abocados a la desaparición,  el futuro del periodismo podría encontrase en alguno de los  proyectos independientes que hemos visto nacer durante este año 2012.

Por cuarto año consecutivo éste es nuestro cuadro resumen del año 2012 en lo que se refiere al mundo digital:

TABLA RESUMEN 2012

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aquí pueden encontrase los resúmenes de años anteriores

#Resumen2011

#Resumen2010

#Resumen2009

Inside Megaupload

Transcurridos unos días desde el convulso cierre de Megaupload, el mayor repositorio en la nube de intercambio de contenidos multimedia, es tiempo de sacar algunas conclusiones y plantear ciertas preocupaciones.

Es sabido que el asunto es de gran relevancia y de no poca complejidad, ya que nos movemos en un terreno en el que existen pocos precedentes y que tiene diferentes vertientes: técnica, jurídica, de negocio, e incluso conceptuales. Como todo lo que concierne a las descargas en Internet no deja frío a nadie y el debate está tan polarizado que resulta difícil escuchar posiciones equilibradas.

Aunque aún es pronto para saber el alcance real del cierre del mayor site de intercambio de videos en la Red, se puede, al menos, esbozar algunas conclusiones. Por una parte, el affair Megaupload ha debido sorprender a no pocos usuarios. Alguno de ellos se habrá sobrecogido al saber que estaba financiando, según el FBI y buena parte de los medios, poco menos que a la peor mafia desde los tiempos de Al Capone. A otros usuarios, que perciben la web como el último espacio de libertad, habrán sufrido un fuerte shock al descubrir el tren de vida de Kim Dotcom, su fundador. La ostentación de la que hacía gala el fundador de Megaupload recuerda mucho a la que muestran los infames brokers retratados por Charles Fergunson en Inside Jobs. No es de extrañar el desconcierto causado. Mientras se discutía el futuro de la cultura libre y los procomunes unos pocos supieron sacar provecho para su enriquecimiento personal.

Pero lo más relevante sobre las consecuencias del cierre de Megaupload está por llegar. Una cosa parece clara, con las leyes actuales se puede actuar y cerrar aquellos sites que infringen el derecho de propiedad intelectual. En este contexto es inevitable no ver la alargada sombra de la Stop Online Piracy Act (SOPA) y el evidente riesgo, si finalmente llegara a aprobarse, para el futuro de Internet y, lo que es más importante, para la libertad en la Red. ¿Cuál es entonces el interés por endurecerlas poniendo en riesgo la vulneración de derechos  fundamentales e incluso el futuro de muchas empresas de Internet?

El esfuerzo y las presiones que los lobbies están realizando para elevar el derecho de propiedad intelectual sobre otros derechos es ciertamente peligroso. La trasformación del consumo de medios por parte de los usuario es irreversible. La industria nuevamente se equivocaría si pensara que resulta más rentable invertir en abogados que en innovación.

Para entender las implicaciones de la SOPA:

 

Retos tras el #20N

Comienza una nueva legislatura. Seguramente, la de mayor incertidumbre y complejidad debido a la situación económica actual. Un entorno adverso, que esconde un cambio de modelo económico y social. Aunque llevamos años hablando del cambio de paradigma, no ha sido hasta el estallido de la crisis financiera cuando se ha acelerado la necesidad de una transformación completa de nuestro sistema productivo.

Muchos de los problemas a los que se enfrenta la economía mundial y, la española en particular, pasan por establecer un nuevo modelo económico basado en las nuevas tecnologías.  Sin embargo, el desarrollo de un modelo de Sociedad de la Información no consiste en crear un mercado de consumidores tecnológicos, es mucho más, y obliga repensar el modelo en su conjunto. Los países más avanzados, como los países del norte de Europa, Corea o EEUU emprendieron este camino hace ya algunas décadas.

Estos son los diez principales retos a los que deberá dar respuesta el nuevo ejecutivo tras el #20N:

1. Productividad. Aunque no existe consenso respecto al nivel de productividad de nuestro país, según datos de Eurostat, la industria española ocupó en 2007 el duodécimo lugar dentro de la Unión Europea, variando su posición según el sector de que se trate. Nuestro modelo productivo, basado fundamentalmente en la construcción y el turismo, tiene que dar paso a otros sectores en los que la tecnologías de la información son necesarios para mejorar la productividad y competitividad de cara al exterior.

2. Modernización de la administración pública. Uno de los principales retos pasa por crear una Administración más dinámica y eficaz. Es inviable un estado del bienestar sin un modelo eficiente y productivo de Administración Pública. Ésta necesita una completa transformación organizativa que deberá sustentarse en el impulso de las nuevas tecnologías en todos y cada uno de sus estamentos y procesos. Según el profesor Manuel Castells “por cada punto adicional de productividad en el sector público se generan cuatro puntos en la productividad total”. Basta señalar a la Agencia Tributaria, una de las administraciones más avanzadas tecnológicamente del mundo para constatar que cuando se quiere se puede.

3. Apuesta por la eAdministración. Además de la mejora organizativa de la Administración es necesario, también, impulsar y fomentar la relación entre ésta y los ciudadanos a través de los servicios telemáticos. El fracaso del DNI electrónico ha sido una oportunidad perdida para agilizar y facilitar los trámites por vía telemática. No obstante, la base de documentos de identidad electrónicos expedidos hasta la fecha, alrededor del 30% de los ciudadanos dispondrían de uno, es un buen punto de partida para aprender de los errores.

4. Open data. La necesidad de una democracia abierta y participativa requiere la liberación de los datos públicos. En la administración tradicional, muy estructurada y procedimentada de forma jerárquica, la información era poder. La burocracia por compartimentos fomenta la burocracia. La liberación de datos públicos, además de ser un aspecto fundamental para la transparencia administrativa de cualquier democracia que se precie, puede representar un motor de desarrollo económico.

5. Emprendeduría. Hay evidencias demostradas de que en la sociedad conectada, la emprendeduría será en el futuro la primera fuente de empleo. Es sabido que España no se ha caracterizado por su espíritu emprendedor. Para revertir esta tradición, además de mejorar las condiciones desde la escuela del entorno, y de cara al corto plazo, hay que poner en marcha acciones concretas que en principio parecen de fácil implantación.

6. I+D. Aunque en todos los discursos políticos y empresariales la apuesta por la innovación es recurrente, la realidad es que la crisis ha pasado factura a la inversión en innovación, tanto en el sector público como en la empresa privada. Resulta preocupante que, según datos del último informe COTEC sobre Tecnología e Innovación, la inversión en I+D empresarial descendió durante el periodo analizado por primera vez en su historia. Es fundamental entender que para salir de la crisis es necesario más I+D, no se saldrá satisfactoriamente invirtiendo menos.

7. Banda ancha. Seguimos “disfrutando” de la banda ancha más cara de los países de la OCDE. No es de extrañar, por tanto, que a cierre de 2010  la penetración de la banda ancha en nuestro país estuviera por debajo de la media de la OCDE. Es necesario, como reclama el Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación (COIT), un plan integral para el desarrollo de redes de nueva generación. La apuesta por la banda ancha tiene efectos inmediatos en la economía, según estimaciones recogidas en el informe realizado por el COIT, doblar la velocidad de la banda ancha supone un incremento del 0,3% del PIB.

8. Propiedad intelectual. Los errores cometidos en la concepción y elaboración de la mal llamada Ley Sinde han sido una oportunidad perdida para abrir un debate en profundidad sobre Propiedad Intelectual con el objetivo de crear un nuevo marco regulatorio que permita aunar tanto los derechos de los creadores y de los ciudadanos sin ahogar la innovación y el desarrollo de nuevos modelos de negocio en el ámbito digital.

9. Economía en torno al español. El español es el tercer idioma más usado en Internet. Más de 164 millones de internautas, lo que representa el 8% del total, y cuyo potencial económico está aún por explotar. El español es la mejor herramienta de que disponemos para poder ser relevantes en un mercado global.

10. Educación. No es casual que uno de los debates más encarnecidos que ha surgido al socaire de la crisis sea la Educación, piedra angular del modelo de sociedad que queremos para el futuro. Debate que se aborda, casi siempre, desde una perspectiva ideológica que dificulta un pacto global sobre este aspecto crucial para el porvenir de la sociedad en su conjunto. Como sostiene Richard Gerver hay que aprender a educar a nuestros hijos como ciudadanos globales. Nos jugamos el futuro.

 

 

Propiedad Intelectual, un debate necesario

Asistimos al proceso de concentración empresarial más rápido e importante de la historia, en el que unas pocas empresas acaparan, cada vez más, mayor poder de mercado. Estas empresas, mayoritariamente americanas, exceptuando sus réplicas chinas, liderarán en los próximos años, si no lo hacen ya, la economía mundial. En este escenario, Europa ha ido perdiendo paulatinamente peso y su papel en la economía digital es, salvo honrosas excepciones, casi testimonial. Todos los datos que se han conocido en torno a la llegada de Amazon a nuestro país son buena muestra de ello.

Tan fascinados y expectantes estábamos ante la llegada del “amigo americano” que la ampliación por parte de la Unión Europea del plazo de protección de los derechos de autor ha pasado casi desapercibida. Con esta directiva, la extensión del copyright para obras musicales se amplía de los actuales 50 años a los 70. Esta ampliación beneficia a algunos autores, como los Beatles, cuyas obras estaban a punto de pasar a dominio público.

La ampliación de la extensión de los derechos de Propiedad Intelectual, que según expertos como Lawrence Lessig, Joost Smiers, o Ian Hargreave, en el contexto de una cultura basada en la “compartición y la remezcla“,  beneficia principalmente a una minoría de creadores consagrados frente a los nuevos y, por tanto, representa un lastre para el desarrollo económico y social del futuro. Precisamente, Ian Hargreave es el autor de un exhaustivo informe, realizado a petición del Primer Ministro Cameron para analizar el modelo de Propiedad Intelectual del Reino Unido y cuya principal conclusión no puede ser más reveladora:

que las leyes de protección de los derechos de los autores, con más de tres siglos de antigüedad, destinadas originalmente a crear incentivos económicos para la innovación son, hoy por hoy, un obstáculo para la innovación y el crecimiento económico”. 

Estamos en puertas de una nueva campaña electoral y los equipos de asesores y expertos de los partidos políticos estarán estos días preparando las iniciativas y propuestas para salir de la crisis y establecer un nuevo modelo económico para el futuro. Un modelo en el que las nuevas industrias creativas deberían jugar un papel fundamental,  en el que la defensa de los derechos de los creadores no restrinja la innovación y el desarrollo. El asunto es de tal calado y complejidad que no puede quedarse, una vez más, en medidas parciales y cortoplacistas, que resultan de poca o nula efectividad. Lo que se requiere de verdad es un debate sereno y en profundidad con el objetivo de crear un nuevo marco regulatorio sobre Propiedad Intelectual. Como compromiso electoral no es poco. Sirva el estudio y las propuestas de Hargreave como punto de partida.

 

 

 

 

http://www.ipo.gov.uk/ipreview.htm

#11septiembre, una década después

Hoy 11 de septiembre se cumplen 10 años del ataque a las torres gemelas de NY. El día que en gran mediada cambió el mundo y en el que entramos de facto en el s. XXI,  lo que han venido a denominarse como la era de la incertidumbre. Hemos asistido a una década de cambios y transformaciones políticas, económicas y sociales. En toda esta transformación el desarrollo de las TIC y en especial de Internet han tenido un papel trascendental.

El 11s tuvo consecuencia trágicas: la guerra de Afganistán, la invasión de Irak, la perdida de derechos y libertades y, sobre todo miedo, mucho miedo. Al tiempo que esto sucedía, el paulatino desarrollo de Internet, empezaba a ser una ventana por la que entraba aire fresco, por la que los habitantes de los países árabes iban poco a poco adquiriendo conciencia de ciudadanos, desembocando una década después en la primavera árabe. Lo que no se había conseguido durante años de colonización, invasiones y guerras comienza a darse, aunque todavía tímidamente, gracias al “poder blando” que representa el acceso a Internet.

Porque durante estos 10 años la verdadera transformación ha estado vinculada al desarrollo y uso de la Red. Según datos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU, en sus siglas en inglés), en 2001 el número de internautas y subscriptores móviles en el mundo estaban a la par, en torno a los 500 millones de usuarios. Transcurrida una década hay más  de 2.000 millones de internautas y los usuarios móviles superan los 5.000 millones, de ellos el 60% en países en vías de desarrollo.  Internet, que en 2001 empezaba a percibirse en los países desarrollados como un motor de cambio y de progreso, ha sobrepasado cualquier expectativa. Más aún si se tiene en cuenta que en otras partes del mundo, como en los países árabes, la brecha digital afectaba a casi la totalidad de la población.

En estos 10 años se ha pasado de una penetración en los países árabes de aproximadamente el 3% a superarse durante el 2011 el 30%. Más llamativo resulta saber que en 2010 el número de usuarios con cuenta en Facebook en los países árabes superaba los 20 millones.

Si hubiera que destacar qué ha sido lo que más ha cambiado nuestra percepción del mundo como ciudadanos globales durante este tiempo sería, en mi opinión, precisamente las redes sociales. Gracias a éstas, en las sociedades árabes, sobre todo entre los más jóvenes, se ha producido el mayor cambio social de los últimos 50 años. Pese a los muchos interrogantes y dudas que puedan existir, el mundo árabe es más abierto y por tanto algo más democrático que una década atrás.

Otro aspecto relevante es cómo y a qué velocidad los social media se han ido incorporado a nuestras vidas. Para hacerse una idea, solo hay que pensar que antes del 11s no existían ninguna de estas herramientas. Habría que esperar todavía unos años para el nacimiento de Youtube o Twitter y que Zuckerberg, el fundador de Facebook, saliera del instituto. No resulta difícil imaginar el papel que los social media hubieran tenido durante el ataque y como hubiera influido en la forma de contar los acontecimientos en los días posteriores. De hecho, algunos medios tradicionales han recurrido a los social media para conmemorar este décimo aniversario, el NYT por ejemplo se ha unido a Youtube para que los usuarios cuelguen vídeos con sus reflexiones y recuerdos sobre el #11S una muestra más de que el mundo ya no es lo que era.

Fuente gráfico: Arab Social Media Report. DSG

 

 

Diseñando el futuro digital

Charlando con mi amigo Fernand0 sobre lecturas que le hubieran interesado especialmente, me habló del Informe sobre el Futuro digital, realizado por el Consejo de Asesores sobre Ciencia y Tecnología del Presidente de los Estados Unidos. Sin duda una interesante lectura que aporta mucho material para el debate y que ofrece diversas aproximaciones. Por ello surgió la idea de escribir algo conjuntamente y, de esta forma, nace este post que intenta complementar el suyo.

El estudio se centra en el análisis del Programa para la Investigación y Desarrollo de las Tecnologías de la Información y de las Redes (NITRD en sus siglas en inglés) por el cual el Gobierno Federal de los EEUU coordina su política de inversión en I+D en este campo. El Programa afecta a catorce agencias federales, incluyendo todos los grandes organismos de ciencia y tecnología que forman parte del NITRD.

Como bien señala Fernand0, el cambio conceptual más importante es la incorporación de las redes (networking) en el epicentro del futuro digital. De esta forma, mas allá de la tecnología propiamente dicha o del desarrollo de infraestructuras, el informe pone en valor el aspecto social de las redes. La verdadera transformación de las NIT se produce gracias a la participación y colaboración que permiten las redes. Al igual que ha sucedido en las empresas más innovadoras, que en gran medida sirven de referencia a la hora de elaborar el estudio, se propone pasar de una perspectiva, en la que la Tecnologías de la Comunicación (ITC) se situaba en el centro del debate, a un nuevo estadio en el que son las redes y sus conexiones (NIT) las que aportan una nueva dimensión. Es decir, situar al usuario/ciudadano en el centro de la transformación tecnológica. De esta forma, aspectos como la seguridad o privacidad adquieren un lugar preferente, proponiéndose un mayor control, así como una justa reciprocidad y transparencia, sobre los datos que las empresas y las administraciones públicas disponen de los ciudadanos.

El dibujo del futuro digital que proponen los asesores del Presidente tendría efecto en campos tan diversos como la mejoría de la productividad, la eficiencia energética, la investigación científica en el campo de la salud, y en la eDemocracia a través del open government. Sin olvidar por supuesto la Educación como piedra angular sobre la que se sustentaría el futuro digital. En este sentido, el informe apunta al doble reto al que se enfrenta la educación:

“first, to focus on fluency in NIT, on “computational thinking,” and on the fundamental concepts of computer science in order to prepare today’s students to be the next generation of leaders and professionals throughout our society; and second, to use NIT technologies to enhance teaching and learning”

Al mismo tiempo se enumeran los principales problemas científicos y técnicos que deben ser abordados con el fin de mantener y fortalecer el efecto transformador de las NIT, tanto en los EEUU como en el resto del mundo; también se describen algunos de los elementos esenciales de investigación que serán necesarios para resolver esos problemas y las posibles recomendaciones para ponerlos en marcha.

Los expertos evalúan que para llevar a cabo las principales iniciativas que se recomiendan en el informe se requeriría una inversión de, al menos, 1.000 millones de dólares al año, y  lo que es más importante, que para que las NIT tengan un efecto realmente transformador en los EEUU y en el mundo se requiere el liderazgo político del Gobierno. Incluso en los EEUU, cuna del modelo liberal, donde algunas de sus empresas tecnológicas, como es el caso de Apple, disponen de más liquidez que el propio Gobierno Federal, la recomendación del Consejo es una declaración de intenciones a favor de un  modelo determinado de Sociedad de la Información. Un modelo que en definitiva y que gracias a las Redes se sustente en el empoderamiento de la ciudadanía.

La ciudadanía P2P vuelve a la Plaza

El martes por la mañana la policía desalojaba lo que quedaba de la #acampadasol. Una acción rápida, en plena canícula estival, que dejaba en apenas un par de horas la madrileña Puerta del Sol, limpia y reluciente. A lo largo de todo el día miles de mensajes en Twitter, al igual que sucedió el 16 de mayo, y que precisamente dio lugar a la acampada en la Puerta del Sol, convocaban a una concentración de repulsa contra el desalojo.

A media tarde la Plaza del Sol estaba tomada y las fuerzas del orden no dejaban pasar a nadie a su interior, las calles que desembocan en la Plaza se fueron llenando de indignados que iban concentrándose poco a poco. Transcurrido un buen rato, y cuando la situación parecía totalmente controlada por parte de la policía, un cambio imprevisto hizo que todos los manifestantes se dirigieran hacia la Plaza de Callao. Nuevos hashtag (del inglés hash, almohadilla y tag, etiqueta) como #vuelvealaplaza, #acampadaCallao, #nopararemos iban dando significado y forma a la “narrativa” de los acontecimientos.

Tradicionalmente, muchos gobiernos han aprovechado el mes de agosto, con la mayoría de los ciudadanos de vacaciones y los medios de comunicación a medio gas, para llevar a cabo acciones que tuvieran poca repercusión. Lo que en esta ocasión no parecía estar previsto es el efecto contrario que ha tenido. Asistimos a un cambio social de gran calado que parece que se les escapa a nuestros gobernantes. La nueva Ciudadanía P2P no se rige por los modelos que hasta ahora han sido válidos,  las redes no descansan en verano.

Frente a los manifestaciones tradicionales rígidas y programadas, los nuevos movimientos como el surgido entorno al 15m son fluidos. Las acciones se producen aparentemente de forma aleatoria, se separan para volverse a juntar unas calles más abajo, se adaptan rápidamente a las circunstancias, una nueva inteligencia de la multitud parece dirigir de forma invisible. El acceso a Twitter a través de los móviles sirve para distribuir los cambios de trayecto, las acciones a llevar a cabo, las consignas. Nada está programado, no hay líderes, lo que produce un mayor desconcierto, por su novedad, frente a cualquier movimiento conocido con anterioridad. Nos encontramos ante movimientos que se comportan de forma similar a la manera en que fluye la información en Internet, todos los participantes son nodos que forman parte de la red global.

Estamos ante un movimiento imprevisible, cuyos siguientes pasos nadie puede predecir y cuyas consecuencias son inciertas y que, sobre todo, tiene un fuerte apoyo popular. Según una reciente encuesta de IPSOS entre 6 y 8,5 millones de ciudadanos afirman haber participado, de alguna forma, activamente en el movimiento surgido a partir del #15m. Desde esa fecha nuestros políticos han tenido tiempo para intentar comprender lo que está sucediendo y aprender a diferenciar entre el marketing y la política2.0, pero son rehenes de su propia lógica y dinámica. Tienen una nueva oportunidad de aquí al #20N.

 

Es la educación, estúpido

Como última reflexión, a propósito de las conferencias de la Red Innova, me gustaría poner el foco en la importancia de la educación que, de forma más o menos explícita, ha estado flotado en el ambiente en un gran número de intervenciones.

El modelo de desarrollo de los países depende, en gran medida, de las políticas que los gobiernos apliquen para fomentar el ecosistema que favorezca y fomente el emprendimiento. Pero ese caldo de cultivo requiere de un paso previo aún más importante, basado en un modelo cultural y educativo adaptado a las nueva realidad social.

Existe unanimidad en que la escuela en España es una burbuja aislada de los cambios socio-técnicos que ocurren a nuestro alrededor. Cuando los estudiantes, nativos digitales en su mayoría, se dirigen al colegio cada mañana realizan un largo viaje, un viaje en el tiempo, que les retrotrae a un mundo que ya no existe, que forma parte del pasado pero que no va a ser parte de su futuro. Sabemos que algunas de las profesiones más demandadas actualmente corresponden a perfiles que no existían a penas hace cinco años, y que  los profesionales que serán más valorados en la próxima década todavía no existen. No parece que la forma en la que se enseña a nuestros hijos sea la más adecuada para afrontar estos retos. En este vertiginoso escenario cómo es posible que la transformación total de nuestro sistema educativo no sea una prioridad absoluta.

Si tuviera que elegir el principal mensaje, después de asistir a un gran número de charlas durante las dos jornadas,  me remitiría a la conferencia del experto en políticas educativas Richard Gerver, que expuso la importancia de enseñar a afrontar el riesgo en los tiempos de incertidumbre que nos ha tocado vivir. La dureza de la crisis económica en nuestro país es la manifestación de varias crisis  simultáneas, pero el problema más grave que tiene nuestro país no es la crisis económica, ni tampoco que el modelo de desarrollo impulsado en las dos ultimas décadas basado en el ladrillo haya resultado un lastre para el futuro, el verdadero problema es la educación, estúpido.