MWC 2017: La inteligencia toma la feria

Artículo publicado en El País el 25/02/2017

Un año más está aquí el Mobile World Congress, la feria tecnológica más importante de Europa y una de las referencias de todo el mundo. Nótese que hacemos hincapié conscientemente en que es “tecnológica” porque, aunque el protagonista sigue siendo el mobile, la feria cada vez más lo trasciende, abarcando el mundo digital en su conjunto. Muestra también del imparable proceso de convergencia en el que la tecnología se ve sumida y en el que el “mobile” funciona como puente entre los nuevos ecosistemas que se están constituyendo y que se superponen. En este sentido, las plataformas serán uno de los ámbitos más relevantes de la feria de este año.

La conquista digital de nuevos entornos se sucede. Destaca en esta edición el coche conectado como el nuevo entorno en el que confluyen plataformas, hardware y aplicaciones, y en el que el mobile actúa como aglutinador y puente con otros ecosistemas como la smart home o la Internet de las cosas (IoT).

Pero si hubiera que anticipar un claro protagonista en el MWC17, este sería, sin duda, la inteligencia artificial, que ya empieza a formar parte de nuestro entorno más cercano, a veces sin darnos cuenta. La “tangibilización” de su uso se manifiesta, como se pondrá de manifiesto en esta edición en innumerables servicios, ya sea en forma de bots, sistemas de análisis de big data, reconocimientos de imágenes o biométrico. Otro de los principales atractivos de la feria será, previsiblemente, el auge de los asistentes personales mediante voz. Lenovo, Huawei o Google, entre otros, aprovecharán a buen seguro la feria de este año para mostrar sus novedades en este campo.

Este año se cumple el décimo aniversario del iPhone de Apple. Su lanzamiento supuso el auge de las pantallas táctiles. Superada esta primera fase, nos adentramos en otra en la que comenzamos a interactuar a través de la voz que se convertirá en el interfaz predominante en los próximos años. La convergencia entre la inteligencia artificial y la voz dará comienzo a una nueva era de interfaces en la que pasaremos de “tocar” la tecnología a hablar con ella

Respecto a las presentaciones de nuevos dispositivos, que siguen siendo uno de los principales reclamos de la feria, parece que este año, a la espera de sorpresas de última hora, no nos deparará innovaciones tan disruptivas como en otras ediciones. Se esperaba que Samsung aprovechara el MWC para hacer la presentación del Galaxy 8, después de su annus horríbilis debido a las explosiones de las baterías del Note7, que precisamente se presentó en la pasada edición del MWC. Sin embargo, parece lógico que la compañía coreana no quiera arriesgarse a un nuevo fiasco intentando llegar al mercado antes de tiempo.

Además, habrá que estar atentos a las habituales presentaciones de nuevos modelos cada vez más potentes en prestaciones y con nuevas funcionalidades como las cámaras duales de la gama alta de Huawei o el ZTE Gigabit, con capacidad para conexiones a velocidades de gigabit, modelo que se anticipa a las posibilidades que ofrecerán las nuevas redes 5G que también tendrán un espacio relevante este año en Barcelona. También cabría destacar el regreso de Nokia en su nueva andadura sin Microsoft y en alianza con FoxConn, la empresa china proveedora de los principales fabricantes de móviles de todo el mundo, que tiene previsto reemplazar a más del 50% de su plantilla por robots. Otro síntoma de los tiempos de transformación que está experimentando el sector.

Aunque es posible que se puedan ver algunos prototipos de teléfonos flexibles o dobles pantallas, todavía parece pronto para su explotación masiva. Tampoco es previsible que vayamos a encontrar grandes novedades en el campo de las tabletas o al menos no lo suficientemente significativas para revertir la imparable caída de su venta a nivel mundial.

Por su parte, la realidad virtual, la realidad aumentada y el vídeo 360 recobran protagonismo en su convergencia con el mundo material, dando lugar a la denomina realidad mixta (mixed reality) que abre posibilidades insospechadas para el mundo del entretenimiento en general y de los videojuegos en particular.

Parece por tanto que la inteligencia artificial se confirma como el catalizador de las diferentes tecnologías que confluyen bajo el paraguas del mobile, inaugurando una nueva era. El MWC celebra su 12 edición desde que se realiza en nuestro país y podemos volver asegurar que la transformación mobile no ha hecho más que empezar. Ajústense los cinturones que vienen curvas.

La conjura contra los medios

descargaA pesar del esfuerzo que están haciendo los medios por sumarse a la transformación digital parece como si existiera una confabulación para que no acaben de despegar. Más allá de los muchos errores cometidos, es como si cada nueva innovación, cada nueva plataforma se convirtiera en una barrera o en un pesado lastre que se suma a los anteriores y que impide mejorar la cuenta de resultados.

móviles publicidadAunque todavía se encuentran inmersos en su particular travesía del desierto, tanto por causas propias como ajenas, parecía que los medios empezaban a encontrar una cierta zona de confort. Pero el imparable auge de dispositivos móviles ha puesto de manifiesto nuevos retos cuyas consecuencias para el modelo de negocio pueden ser muy perjudiciales a corto plazo.

Comienza a ser un tanto irritante escuchar por enésima vez que el próximo año será el del despegue de la publicidad en los móviles. Las previsiones generalizadas no pueden ser más halagüeñas, según un reciente estudio de Business Intelligence se prevé que la inversión publicitaria en movilidad en los Estados Unidos superará los 42.000 millones de dólares en 2018, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 43%. Sin embargo, la realidad es que, a día de hoy, sigue existiendo una gran disparidad entre el tiempo que lo usuarios pasan con sus dispositivos y la inversión publicitaria que representa, contradiciendo claramente la teoría de la economía de la atención.

No vamos a insistir en la importancia de la movilidad y en el proceso transformador que conlleva, pero conviene analizar los problemas a los que se enfrentan los medios on line tradicionales ante esta nueva realidad.mobile Como sucedió con la llegada de la web, los medios han intentado trasponer al móvil lo que hacían online, con resultados dispares. Tras años de profundos cambios y en pleno intento por trasformarse hacia el negocio digital, la movilidad está haciendo replantearse, de nuevo, el camino recorrido hasta la fecha. Incluso “medios líquidos” como QZ.com o Medium, pensados por y para la web, han tenido que llevar a cabo cambios de diseño, que afectan también a la publicidad, para dar respuesta a los hábitos de consumo de los usuarios en smartphones y tabletas. Estos cambios, que se pueden llevar a cabo de una forma más o menos sencilla en los medios de reciente creación, son de gran trascendencia y complejidad para las cabeceras online tradicionales.

En primer lugar hay que considerar los problemas para la medición de audiencias online. Si complicado fue llegar a un cierto consenso dentro del sector para la medición web, los problemas técnicos y conceptuales que conlleva la movilidad no lo hacen más fácil, con evidentes y acuciantes implicaciones para el sector de medios. La falta de datos consensuado está provocando que las marcas sigan sin confiar plenamente y que se mantengan a la espera de ver cómo evolucionan antes de destinar más inversión en movilidad. Esta situación acarrea que algunos medios tengan que paralizar el lanzamiento de productos y servicios en movilidad por la falta de ingresos. La dificultad de medir las audiencias en los diferentes dispositivos ha venido a dificultar el ya de por sí complejo panorama de la analítica.

Por otra parte, el desarrollo de la publicidad en movilidad es muy reciente. En este sentido queda mucho por mejorar en formatos publicitarios, si bien es cierto que poco a poco están apareciendo soluciones innovadoras que antes o después obtendrán resultados.

Pero, sin duda, uno de los debates más relevantes a los que se enfrentan muchos medios es la de dar respuesta a la necesidad de adaptar sus sitios a diseño responsive. Aunque pudiera parecer una discusión más centrada en ámbitos técnicos o de diseño, lo que verdaderamente subyace son aspectos puramente de negocio. El diseño responsive, que para otros sectores aporta más ventajas que dificultades, para los medios se convierte en un nuevo reto ya que lleva consigo una perdida significativa de posiciones publicitarias, lo que representa una disminución inmediata de ingresos que podría variar entre un 10 y un 20%. A esto hay que sumar la paulatina disminución del tráfico a la home -debido a los cambios en los hábitos de consumo de contenidos que obedece al auge de las redes sociales- que afectará a su comercialización tanto en web como en móvil.

Una vez más, un avance técnico enfrenta a diferentes intereses dentro de la organización. En esta ocasión, entre los departamentos editoriales que observan una creciente demanda de contenidos que se adapten a las pantallas de menor tamaño y el departamento comercial que ve peligrar los ingresos conseguidos con esfuerzo.

Par revertir este proceso, los medios tendrán que apostar por la innovación en formatos y, lo que es más importante, convencer a los anunciantes para que apuesten por el móvil y hagan posible que el 2015 sea realmente el año mobile.

“Kindle Post” ¿el Spotify de la noticias?

KIndle postA estas alturas resulta difícil decir algo nuevo sobre la noticia del verano, la compra del Washington Post, tal es el número de análisis y especulaciones que se han hecho desde que se conociera la noticia. Y no es para menos ya que puede marcar un punto de inflexión en el sector de los medios.

Evidentemente pocos conocen realmente las intenciones de Bezos para el Washington Post, pero a nadie, ni a los medios, tan necesitados de encontrar una luz que les saque del túnel, ni a las empresas de Internet, sumidas en una constante guerra por el liderazgo, deja indiferente. Es una acción cuyo alcance real se materializará, con toda probabilidad, a medio plazo.  Pero nuestra función es especular sobre el verdadero impacto de la compra. Ni siquiera la fusión entre Omnicom y Publicis, en principio de mayor calado e impacto económico, ha tenido la repercusión mediática que la noticia de  la compra del Washington Post. Aunque la operación la ha hecho Bezos a título personal es imposible realizar cualquier análisis sin meter  en la ecuación a Amazon.

Evidentemente no sabemos a ciencia cierta con qué intenciones Bezos ha comprado una cabecera de indiscutible significado en el imaginario del mundo de la información del siglo pasado, pero sería un tanto inocente pensar que  uno de los empresarios más relevantes de la economía digital no tenga ideado ya cómo encajar su nuevo juguete en el ecosistema digital que ha ido entretejiendo y que le ha hecho uno de los hombres más influyentes del mundo.

Los cambios más disruptivos en los negocios digitales se han llevado a cabo por nuevos entrantes, ajenos casi siempre al sector en cuestión, como sucedió con la música o con los móviles. Los medios en plena crisis de identidad y de modelo ven en la operación un respiro o una última tabla de salvación a la que agarrarse.  Algunos quieren ver en Bezos al Jobs de los medios de comunicación, veremos.

Puestos a especular, ¿qué aportaría el Washington a Amazon? Los defensores del periodismo de “toda la vida” sostienen que Bezos ha comprado la cabecera, a pesar de que habría podido comprar otras redacciones mucho más baratas o que por un precio similar podría haber creado una redacción de “estrellas” incluso más potente que la del Post.  Según éstos Bezos estaría apostando por el periodismo tradicional. Sin duda el poder (actual) de la cabecera tiene un impacto mediático y sentimental incluso para el propio Bezos que habría podido influir en la decisión, pero es poco probable que haya comprado la marca Washington Post por lo que ha representado en el pasado y no por lo que le pueda ofrecer en el futuro a medio y largo plazo. Pensemos en nuevas generaciones de usuarios y en mercados emergentes como India, China, Brasil, etc., parece difícil imaginarse que la marca Washington levante pasiones como servicio global de noticias.

Sin embargo, es más fácil visualizar el “Kindle Post” como un canal de noticias asociado al ecosistema digital de Amazon. Si analizamos el modelo Kindle, éste no se basa ni el paywall ni en los micropagos, sino que se sustenta en la transformación de “productos a servicios” mediante la puesta en marcha de una tarifa plana, nada nuevo para Amazon que ya lo hace con Free Time. La compra e integración a medio plazo del Washington Post en el mundo Kindle podría significar la mayor apuesta hasta la fecha por convertir las noticias en servicios. Lo que antes ya hicieron Spotify con la música o la propia Amazon con los libros, una transformación radical de los medios orientándose a servicios, participando del flujo de información. “Kindle Post” podría, por tanto, aspirar a ser un competidor de Reuters, Blommberg o de Yahoo news, en definitiva, convertir el acceso a noticias en un servicio. 

Mientras los profesionales de los medios se han pasado una década buscando como trasplantar su modelo de negocio tradicional al online y discutiendo si los blogs eran periodismo o si las nuevas redacciones deberían ser integradas o desintegradas, las empresas de internet se apoderaban del canal de distribución a través de los dispositivos y las plataformas, la piedra angular de la cadena de valor en la era digital y, por tanto, del negocio dejando a los medios como un eslabón más. Éstos han pasado de controlar toda la cadena de valor en el mundo off line a ser el eslabón débil de la cadena digital.

Mientras los periódicos tradicionales trasmiten una visión del mundo propia de un modelo basado en la “escasez”, lo que hemos venido a denominar como los nuevos medios líquidos nacidos en un modelo de sobreabundancia se sustentarán en un flujo (stream) de información. Por eso a medio plazo es más probable que Bezos esté pensando en un servicio de información como el “Kindle Post” que en el nuevo “Washington-Amazon”

Apple y la ‘obsolescencia creativa’ (redifusión)

Podría pensarse que la vida de uso de un producto va en función de la calidad del mismo y dado que todo fabricante aspira a ofrecer productos de gran calidad, cualquier producto debería tener, si no una vida ilimitada, si la mayor duración real posible. Pero, como todos sabemos, en realidad, esto apenas sucede ya que los fabricantes, desde las primeras fases de su diseño inicial, planifican y delimitan de antemano cuánto debe durar un producto o servicio. Es lo que ha venido a denominarse la obsolescencia programada u obsolescencia planificada. Huelga decir que, en gran medida, este modelo, nos guste o no, es uno de los motores de la economía de mercado.

Precisamente la estrategia de Apple, orientada a potenciar la obsolescencia programada, es para el economista Paul Krugman una de las causas que explica su éxito y, más importante aún, la razón por la cual el iPhone 5 se convertirá en un importante estímulo para la economía de los EEUU. Según las estimaciones de JP Morgan, el nuevo teléfono inteligente de Apple podría incrementar durante el último trimestre de 2012 entre un cuarto y medio punto porcentual el crecimiento del PIB en los EEUU.

Ciertamente, como bien demuestra su último lanzamiento, Apple se ha convertido en el rey de la obsolescencia planificada. Pero, frente a los modelos que podemos considerar más recurrentes, orientados a diseñar y fabricar productos que se estropean o que dejan de funcionar correctamente pasado cierto tiempo, la obsolescencia planificada de Apple resulta más sutil y sofisticada ya que se basa en ofrecer productos mejores y más innovadores a pesar de que el modelo anterior siga siendo útil y operativo.

Sin embargo, en esta ocasión Apple ha recibido más críticas de lo que suele ser habitual. En este caso se deben principalmente a la incorporación de un nuevo conector de 8 pins llamado Lightning. El cambio, en contra de la tendencia generalizada del resto del sector, ha sido presentado por la compañía de la manzana como una innovación indispensable e inevitable para poder disminuir algunos milímetros el grosor del aparato, lo que implica que todos los usuarios que utilizan accesorios como, por ejemplo, unos altavoces se vean obligados a comprar un adaptador. No parece que fuera una demanda generalizada de los usuarios, pero gran parte de ellos lo percibe como una mejora aunque implique un gasto adicional. Este vertiginoso proceso de sacar productos anualmente con constantes innovaciones esconde también una intencionalidad destinada a imponer estándares de facto. Ya ocurrió con las tarjetas micro-SIM y parece que va a suceder lo mismo con su conector.

¿Se imaginan tener que cambiar de lavadora, lavaplatos o incluso de TV cada año debido a una mejora tecnológica? Lo que para otras industrias sería una temeridad para el mundo de los dispositivos móviles, y más concretamente en el caso de Apple, resulta ser la quinta esencia de su negocio. Entonces, ¿dónde se encuentra la línea roja entre la innovación que aporta mejoras sustanciales y los cambios superfluos orientados a crear la falsa necesidad de cambiar de dispositivo casi anualmente? Como siempre los usuarios tienen la palabra.

Se podría pensar que ante esta situación muchos se rebelarían por tener que desembolsar periódicamente una elevada cantidad. Pero los números son tozudos y nuevamente parecen darle la razón a Apple. Según datos de la propia compañía, durante el primer fin de semana desde el lanzamiento del iPhone 5 se vendieron más de 5 millones de unidades, lo que significa que todas las estimaciones hechas por los analistas con anterioridad han resultado ampliamente superadas. Más aún, según la consultora aytm.com el 87% de los actuales propietarios de algún modelo anterior estarían dispuesto a comprar el nuevo iPhone 5.

Hace más de 70 años otro economista, Joseph Schumpeter popularizó el concepto de “destrucción creativa” para describir el proceso de regeneración de los ciclos económicos, en el que la renovación de los modelos antiguos, gracias a la innovación, era el motor que transformaba a las personas y a las organizaciones favoreciendo el crecimiento económico. No cabe duda de que Apple ha sabido innovar también en las teorías económicas, convirtiéndose en el precursor de la ‘obsolescencia creativa’.

(Este post se basa en el artículo publicado el 26 de septiembre de 2012 en la Cadena Ser,  en la sección de tecnología).

La nube se mueve, del hardware al ‘softcontent’

Durante este mes de agosto recuperaré y actualizaré, en la medida de lo posible, algunos de mis artículos que habían sido publicados en otros medios con anterioridad, como el que se incluye a continuación, escrito para CadenaSer.com  el pasado mes de julio.

Un secreto a voces recorre los cuarteles generales de las principales compañías de Internet: el futuro del negocio de internet está en el hardware. Durante las últimas semanas lo que empezó como un rumor ha terminado por confirmarse, Amazon está preparando la fabricación de un Smartphone como paso inevitable para poder seguir compitiendo en igualdad de condiciones con Google y Apple, que se perfilan como sus máximos rivales en el mercado del comercio y la publicidad en los móviles.

No es el único, la apuesta de Google parece incluso más decidida en este sentido, al menos así lo ponen de manifiesto las declaraciones de Eric Schmidt, expresidente ejecutivo de Google, que, coincidiendo con el lanzamiento de Nexus 7, realizaba unas reveladoras declaraciones relativas a la estrategia de futuro de la compañía, en las que confirmaba su intención decidida de tener una presencia importante en el negocio del hardware. Estas noticias no deberían sorprender demasiado, ya que son el resultado inevitable del desarrollo del negocio de Internet y una muestra más de la necesidad de crear un ecosistema que configure el nuevo modelo de “economía de la nube”.

Durante los últimos años, las empresas llamadas a liderar el negocio de Internet han ido entretejiendo un complejo ecosistema, teniendo como cimientos sus plataformas tecnológicas al tiempo que añadían paulatinamente, capas de servicios. Llegado este punto, con una masa critica de usuarios conectados y coincidiendo con la inauguración de la era post PC, se hace necesario también el control del acceso a través de los dispositivos.

Para llegar a este punto el camino y la aproximación de cada empresa ha sido diferente. Por una parte, Apple, que provenía de la fabricación de hardware, fue pionera en entender la necesidad que había de construir un ecosistema a partir de sus dispositivos y su sistema operativo IOS como plataforma común para todos ellos. Por su parte, las empresas de Internet se han visto abocadas a la fabricación de dispositivos móviles, smartphones, tablets, ereaders, etc si no quieren verse fuera de la carrera. En este contexto, se entiende el interés de Amazon y Google por saltar a la arena del negocio del hardware. No serán las únicas, parece más que probable que su camino pueda ser seguido por otras compañías. En las próximas semanas o meses es previsible que asistamos a la convergencia, a través de alianzas y adquisiciones entre fabricantes de dispositivos y plataformas como Nokia o RIM, con empresas de Internet como Facebook o eBay. Estos son sólo unos pocos ejemplos, pero las posibilidades y combinaciones son múltiples.

En este escenario, está aún por ver cómo se van a adaptar y qué rol pueden jugar otros actores como las telecos, los cableros o los proveedores de contenido. Difícil saberlo, a día de hoy, lo que parece evidente es que los proveedores de contenido tradicionales se han convertido en el eslabón débil, quedado relegados en un extremo de la cadena de valor, a excepción de las majors, que siguen teniendo un papel relevante aunque no se sepa por cuánto tiempo.

El hardware parece llamado a convertirse en el ‘cuarto poder’ de la industria de Internet mientras los medios siguen buscando el reino perdido del contenido. Sólo unos pocos como Barnes & Noble con Nook supieron ver la importancia del hardware como vía para controlar la distribución y, por tanto, su negocio, más allá de convertirse en meros proveedores para terceros.

En este ecosistema formado por plataformas, dispositivos y servicios la industria de contenidos no ha sabido o no ha podido encontrar el lugar relevante que tuvo en el pasado. Si, primero la industria discográfica y después los medios se vieron arrasados por el nuevo modelo, ahora le toca al mundo editorial y próximamente, con la irrupción masiva de las TV conectadas, le tocará su turno al sector audiovisual. Pero existe una gran diferencia, mientras que la prensa, los libros y la música se han convertido en ‘softcontent’, en el audiovisual el contenido sigue siendo el Rey, será suficiente?

La batalla por internet se juega en el móvil

Durante este mes de agosto recuperaré y actualizaré, en la medida de lo posible, algunos de mis artículos que habían sido publicados en otros medios con anterioridad, como el que se incluye a continuación, escrito para ABC.es el pasado mes de junio.

Apple ha dado un nuevo golpe de efecto en su carrera por el control futuro de internet móvil, al tiempo que intenta sacar de la carretera a Google, a día de hoy uno de sus principales rivales. Algunas de las novedades anunciadas por la empresa de la manzana en su última presentación pública de IOS6, su sistema operativo para dispositivos móviles, son buena muestra de ello. De todas éstas seguramente sea el lanzamiento de su propia aplicación de mapas, descabalgando a Google maps de sus dispositivos, el ejemplo más llamativo de esta batalla y cuyo trasfondo es la apuesta estratégica de la empresa de la manzana por el control del negocio publicitario en movilidad.

Asistimos a los primeros movimientos de una partida que se juega con miras al medio y largo plazo. Durante 2012 se están produciendo importantes cambios en el mundo digital  ya que se están poniendo las bases de cómo va a desarrollarse el futuro de Internet. Por ello, todas las grandes empresas de internet están adecuando sus estrategias para este nuevo escenario. Los expertos dan por inaugurada la era post PC caracterizada por el auge del acceso a internet a través de dispositivos móviles. Antes de que finalice el año se habrán vendido más smarphone y tabletas  que ordenadores personales y se prevé que para 2016 aproximadamente el 80% de las conexiones a internet de banda ancha serán móviles.  Por otra parte, el auge de las redes sociales, con Facebook a la cabeza comportan también cambios de hábitos y de comportamiento de los usuarios. En la internet móvil parece que los buscadores no tendrán la importancia que han tenido hasta la fecha.

Desde la última década, y es previsible que continúe aún durante algunos años más, Google domina y controla el mercado publicitario online.  Sus resultados así parecen ponerlo de manifiesto.  Durante el segundo trimestre de 2012 ingresó 12.210 millones de dólares, un  35% más en comparación con el segundo trimestre del año anterior. Pero empresas como Apple, cuyo modelo de negocio no estaba en Internet, no pueden permitirse que Google traslade su poderío a la internet móvil, por ello cada uno de sus movimientos están orientados a tomar posición y en la medida de lo posible achicar espacio a su rival. Los mapas son un gran soporte publicitario para empresas locales y Apple quiere estar presente.

Otra clave importante para entender lo que está pasando es que Google obtiene más ganancias gracias a su presencia en dispositivos de Apple que a través de su propio sistema operativo. Por ello hace apenas un año Google realizó la adquisición más importante de sus historia al comprar al fabricante de móviles Motorola por 12.500 millones de dólares. Precisamente, el pasado mes de febrero tanto la Comisión Europea como el Departamento de Justicia de EE UU dieron el visto bueno a la compra. Parece urgente para el buscador poner en valor lo que supondría la  integración de Motorola y Android. Permanezcan atentos a sus pantallas, esta partida no ha hecho más que empezar.

 

Revolución iPhone

Durante este mes de agosto recuperaré y actualizaré, en la medida de lo posible, algunos de mis artículos que habían sido publicados en otros medios con anterioridad, como el que se incluye a continuación, escrito para ABC.es el pasado mes de junio.

El 29 de junio de 2007 se ponía a la venta en EEUU el primer iPhone, el móvil de Apple que en apenas un lustro vendría a revolucionar no sólo el mundo de los dispositivos sino el sector de la movilidad en su conjunto. En estos cinco años muchas cosas han cambiado en el mundo de los móviles, y el teléfono de Apple ha contribuido considerablemente a ello.

Por una parte el mercado ya no es lo que era. Nokia, cuyo liderazgo parecía incuestionable, muestra una evidente pérdida de rumbo estratégico, sus cuentas durante el primer trimestre del presente año presentan unos resultados negativos de 929 millones de euros; por no hablar de RIM, precisamente en el ojo del huracán en estos días, debido a la presión por los malos resultados, lo que les ha llevado a plantearse la venta parcial o total como única alternativa. A estas altura, es comprensible que no quede ningún directivo en la compañía canadiense de los que despreciaron la pantalla táctil del iPhone asegurando que su teclado QWERTY completo era imbatible.

A día de hoy, y a la espera de lo que pueda dar de sí la compra de Google por Mortorola, parece que sólo Samsung es capaz de hacerle algo de sombre a Apple en el mercado de los Smartphone. Según datos de la consultora Strategy Analytics, durante estos cinco años se han vendido en todo el mundo más de 250 millones de iPhone, lo que ha supuesto para Apple unos ingresos estimados de 150.000 millones de dólares. A la luz de estos datos, el iPhone es un modelo de éxito que se estudiará durante años en escuelas de negocio, pero en su día la apuesta de Apple no resultaba tan evidente. No fueron pocos los analistas que consideraron una temeridad la incursión de la empresa de la manzana en un mercado, el de la movilidad, en el que no tenían experiencia alguna y que en ese momento estaba controlado por fabricantes del tamaño de Nokia, Motorola, Ericsson y por las telecos, con un alto control del mercado y con una alta capacidad de negociación con los fabricantes.

El iPhone exploraba caminos arriesgados e inéditos hasta la fecha. Un único dispositivo de alta gama que pretendía llegar al gran público, convertirse en un objeto aspiracional y trascender los aspectos puramente tecnológicos. Para ello Apple puso toda la carne en el asador y apostó por un diseño innovador, ofreciendo una gran novedad, la pantalla táctil de 3,5 pulgadas y un modelo de acceso a servicios, basado en aplicaciones nativas, un paso más en los primitivos jardines vallados de las operadores que le permitía un control casi absoluto a través de su Apple store. Además, desarrolló una “estrategia de escasez controlada” que tan bien ha cultivado hasta la fecha, convirtiendo cada dispositivo que lanza en un oscuro objeto de deseo. Apple fue también pionera en negociar con cada operador de telefonía la exclusividad para cada mercado local, algo inédito hasta la fecha. Pero siendo todo esto importante, lo más disruptivo de la empresa de la manzana no se veía a simple vista, una muestra más del carácter visionario de su creador. Lo que de verdad vendría a cambiar el curso de la movilidad y del mundo digital en su conjunto fue la estrategia de convertirse en una plataforma tecnológica, un ecosistema en torno a su sistema operativo que por aquel entonces se denominó iPhone OS y en el que irían encajando el resto de piezas, iTunes, la Apple store, etc.

El iPhone resultó ser el caballo de Troya para el despliegue de su sistema operativo móvil, una pieza fundamental para convertir a Apple, no sólo en un fabricante de dispositivos, sino también en una de la plataformas tecnológicas fundamentales para entender el futuro de Internet. Visto con la perspectiva que da el paso del tiempo, puede asegurarse, sin temor a equivocarnos, que hace cinco años con el nacimiento del iPhone se estaban asentando las bases, que tres años después apuntalaría la llegada del iPad, de la era post PC y su convergencia con la economía de la nube.

Bienvenidos a la era post-PC

Un año más se ha celebrado en Barcelona el Mobile World Congress la feria internacional más importante sobre el, cada vez más complejo y diverso, “mundo en movilidad”. Diverso porque la convergencia durante los dos últimos años en el sector ha sido tan rápida que los teléfonos móviles son sólo una parte de la industria móvil, ya que los teléfonos inteligentes, ereaders, tabletas, consolas… son cada vez más relevantes en el nuevo ecosistema de dispositivos “móviles”. Y complejo porque, al igual que sucediera con Internet, los nuevos servicios están desplazando a los modelos de negocio, desde las operadoras, a las plataformas o a los proveedores de servicios.

Las previsiones del sector presentan números sorprendentes. Según un reciente estudio de Forrester, en el año 2016 las ventas anuales de smartphone superarán los 1.000 millones de dispositivos y el mercado de aplicaciones los 55.000 millones de dólares. Otro dato revelador es que el tráfico móvil de datos del pasado año fue ya ocho veces el equivalente al tamaño que tenía todo Internet en el año 2000. Los augurios que realizábamos al comienzo de la década al asegurar que el futuro del acceso a Internet sería móvil son ya una realidad.

Durante más de 30 años el PC ha sido el rey indiscutible de la computación en el ámbito profesional y en el personal. Pero la llegada de los smarphone y de las tabletas han acabado con su hegemonía. Según la consultora Morgan Stanley, el pasado 2011 la suma de estos dos superó el número de PCs y la tendencia parece imparable, en 2020 el número de dispositivos móviles conectados podría sobrepasar los 10.000 millones. A tenor de estos datos parece que es el único sector inerme a la crisis

Al tiempo que su número crece, los nuevos dispositivos conectados a Internet están creando un nuevo modelo económico “en la nube”, vinculado al acceso y a los servicios de valor añadido. Mientras, continúa la búsqueda del modelo definitivo de negocio en la web, la era postPc vislumbra nuevas posibilidades y grandes expectativas en la nueva “economía de la nube” basada, en gran medida, en el conocimiento que tienen del usuario a partir del análisis de sus datos.

A través de los dispositivos móviles, las empresas acceden a una inmensa cantidad de datos que, debidamente analizados, pueden ofrecer nuevas posibilidades de negocio. Desde su localización, a los hábitos de navegación y consumo, pasando por sus contactos. Gran parte de la identidad digital puede estar, si se quiere, al alcance de las empresas. Esta información, bien explotada, ofrece un potencial comercial sin limites, salvo aquellos que el usuario y la legislación puedan marcar, y siempre y cuando las empresas actúen transparentemente.

El poder de las empresas puede ser inmenso, el 90% del mercado de las plataformas móviles en los EEUU estará dominado por Apple, Google y Microsoft, pero el poder de los usuarios y de los legisladores también debería serlo. El desarrollo de la nueva economía digital, basada en el tratamiento de los datos, lleva consigo una nueva conceptualización del modelo de privacidad tal y como se entendía hasta la fecha. La capacidad de las empresas y organizaciones para generar confianza y conseguir que el usuario ceda los datos que considere oportuno, a cambio de obtener servicios o productos de valor, será la clave del éxito o del fracaso. Éste es, sin duda, uno de los retos de futuro más importantes: el equilibrio entre privacidad y negocio.

Bienvenidos a la era post-PC, la era de los datos.

Mobile World Trends 2016

Ya ha dado comienzo el Mobile World Congress 2012, la feria mundial más importante sobre el mundo de los dispositivos y servicios en movilidad. Justo el año en el que hemos conocido que al finalizarlo habrá más móviles que habitantes en el planeta y que pronto el número de tabletas y teléfonos inteligentes superará a la base instalada de PCs.

Un sector que, por otra parte, parece ajeno a la crisis y cuyos datos no dejan de crecer. Por ello, hemos preparado esta tabla resumen que muestra las principales magnitudes que según algunas de las compañías de investigación y análisis más importantes, alcanzará el sector en 2016. No cabe duda de que la movilidad se consolida como uno de los pilares de la economía de la nube.

Diseño: idea original

Economía de la nube IV. Personalización y recomendación

A medida que nos adentramos en el nuevo ecosistema de la nube, se van perfilando rápidamente, los nuevos servicios y aplicaciones que demandan los nuevos hábitos de consumo en un entorno de sobre-abundancia de contenidos. El acceso a estos contenidos desde dispositivos móviles, smatphone, tablets, e-readers, etc. están impulsando nuevos servicios que permiten y facilitan un mayor grado de personalización. En los últimos meses han aparecido una serie de aplicaciones que mejoran y facilitan la agregación y personalización de la información. Aplicaciones como FlipboardLivestand, Pulse, o zite  que se están convirtiendo, apenas unos meses después de su nacimiento, en herramientas fundamentales para aquellos usuarios que exigen un mayor grado de personalización para acceder solo a información y contenidos relevantes.

El efecto e influencia de las tabletas parece incuestionable, vemos como día a día va creciendo, dando lugar a una paulatina ipadificación de la Web. Modelos de agregación y/o personalización, como las que ofrecen algunas de las cabeceras tradicionales, ya sea el The New York Times, o Timeparecen insuficientes para los usuarios de los nuevos dispositivos.

Tradicionalmente, el éxito del negocio de las empresas de contenidos se ha debido, en gran medida, al control de la distribución. Con la llegada de Internet y el paulatino proceso de desintermediación, los medios dejaron la distribución, una de las piedras angulares de su negocio, en manos de terceros. Apple y Amazon fueron los primeros en darse cuenta del poder de los dispositivos en el control del acceso a contenidos alojados en la nube, ya fuera música, noticias o libros. Una vez más, los medios pecaron de exceso de confianza al creer que el contenido seguía siendo el rey.

Mientras  que los medios, en su intento por volver a controlar la distribución en el entorno online y conseguir que sus lectores más tradicionales migren al mundo digital, están ofreciendo a través de PDF enriquecidos una experiencia similar a la que ofrece el papel, las revistas inteligentes como zite o pulse ofrecen un nuevo modelo por y para los nuevos dispositivos.

La simbiosis entre la selección de contenidos, gracias a las preferencias del flujo social, a la agregación por temas o fuentes y a la recomendación a partir de los intereses y preferencias de nuestra comunidad, ofrece un nuevo abanicos de posibilidades de servicios en la nube.

Mientras que la gran mayoría de los medios online mantienen la estructura y categorización del papel, basada en una visión estructurada del mundo, los nuevos medios inteligentes ofrecen una oferta dinámica y personalizada. Una estructura ‘líquida’ que fluye y se adapta a las preferencias personales en cada momento, dependiendo de la hora del día, o incluso del dispositivo desde el que se accede y que tiene en cuenta las preferencias del flujo social. Tradición frente a innovación.

Imagen: Peter Ryan

El dispositivo es el Rey. Economía de la nube III

El año en curso se está caracterizando por la apuesta decidida de las grandes empresas de Internet para posicionarse en el ecosistema de la nube. A medida que nos vamos adentrando en la nueva economía de la nube, se van perfilando con mayor claridad los modelos de negocio del futuro y las estrategias que están adoptando las diferentes empresas. Éstas saben que las compañías que tomen ventaja estarán en una situación inmejorable para los próximos años; por el contrario, las que se queden rezagadas no dispondrán de muchas más oportunidades para recuperarse. El mundo de la música online, como ha ocurrido desde el nacimiento de Internet, es el sector en el que las tendencias se anticipan antes para propagarse al resto con rapidez. Google, Apple y Amazon se han sumado a esta tendencia para competir con los servicios musicales existentes basados en la nube como Spotify, siendo el próximo paso el resto de contenidos multimedia. Sin embargo, durante las últimas semanas la batalla se ha desplazado desde la oferta de servicios al control del acceso y la distribución. En este sentido, los dispositivos móviles, smartphone, eReaders, tablets, etc. se han convertido en la puerta de entrada a los contenidos y servicios alojados en la nube y, lo que es más importante, la llave para su monetización. Hace unas semanas Google anunció una alianza con el fabricante de eReaders iRiver, especialmente diseñado y adaptado para los ebooks de Google. Pero este movimiento, que pasó bastante desapercibido, no hacía presagiar el “gran salto adelante” que iba a dar el buscador pocos días después al anunciar la adquisción de Motorola. Muchos son los análisis sobre el interés real de Google por la empresa de móviles, mayoritariamente orientados a la importancia que podrían tener las 17.000 patentes de Motorola. Pero, en mi opinión, tan importante como las patentes es la necesidad de disponer del hardware y el know how para la fabricación de sus propios dispositivos. Tras el éxito de Android como plataforma para los teléfonos inteligentes, Google también necesitaba el hardware como vía de monetización. Y, aunque han anunciado que funcionará como empresa independiente, seguramente de cara a las autoridades de la competencia que aún tienen que dar su visto bueno, las sinergias son evidentes. La fabricación de sus propios dispositivos mejorará e impulsará la interoperabilidad y estandarización de Android como plataforma líder en el mundo de los smartphone y de las tabletas.

El fracaso de las distintas aproximaciones de Google al mundo de los dispositivos, al mismo tiempo que el iPhone y el iPad ascendían como un cohete, han debido crear no pocos quebraderos de cabeza en MountainView. Como ha demostrado Amazon con el Kindle, Apple con el iPhone y el iPad o Barnes & Noble con el Nook los dispositivos móviles conectados son fundamentales para la monetización de contenidos y aplicaciones en la nube. Los dispositivos se han revelado fundamentales para el pago de los contenidos  ya que se han convertido en el canal de distribución personal y ubicuo. Google ha apretado el acelerador y va a provocar que sus competidores directos como Microsoft tengan que moverse y actuar rápidamente. Otros sectores como la industria de contenidos o las telecos seguro que también han tomado buena nota.

 

 

 

 

 

 

Fuente: Morgan Stanley, 2009