Audiovisual, año cero

Durante las últimas semanas están llegando una gran cantidad de noticias desde los EEUU relacionadas con el sector audiovisual que muestran el estado de efervescencia en el que se encuentra y evidencian que estamos ya en el comienzo de una nueva época.

Aunque se pueden encontrar muchas similitudes con lo que le ocurrió a la prensa o la música a comienzos de la década pasada, el sector audiovisual presenta algunas diferencias importantes. Internet lleva tiempo llamando a la puerta y ya está transformándolo todo, pero el proceso de convergencia va a resultar, como ha podido experimentar Google Tv en sus propias carnes, más lento y complejo. Hasta la fecha, el sector audiovisual ha estado dominado en todos los eslabones de la cadena de valor por los grandes conglomerados empresariales, principalmente por los grandes productores de contenidos como Warner Bros, Time Warner, los broadcasters como ABC, NBC o CBS, así como por las empresas de cable como Comcast o Verizon que en el ecosistema televisivo americano han tenido tradicionalmente un  gran poder. A diferencia de lo que ha sucedido en el mundo de la prensa,  en el audiovisual el contenido sigue siendo el Rey, dado que su creación y producción es mucho más costosa. Hablamos además de contenidos que se consumen de forma global en los cinco continentes, lo que representa un mercado que sólo en los EEUU supera los 85.000 millones de dólares. Palabras mayores.

Netflix, Google, Apple y Amazon, entre muchos otros, tienen claro que el futuro audiovisual pasa por la Red. Su apuesta por dar un bocado al mayor mercado publicitario están provocando que, pese al aparente equilibrio y control de los grandes conglomerados, éstos lleven años preparándose y moviendo ficha. Time Warner con participación directa o indirectamente en toda la cadena de valor es una buena muestra de ello, sin olvidar a Hulu, la apuesta de NBC, News Corporation y Disney por tener una pata en el negocio digital. El cruce de participaciones y alianzas entre las diferentes empresas que constituyen los conglomerados del sector introduce un grado aún mayor de complejidad, como se pone de manifiesto con la reciente toma de control de NBC (Hulu) por parte de Comcast.

Por otra parte, Netflix, la plataforma de video en streaming bajo suscripción, es hoy por hoy uno de los mayores exponentes de los nuevos modelos de consumo y negocio audiovisual. El pasado martes  la empresa californiana presentó sus resultados correspondientes al primer trimestre del año y, pese a la mala aceptación por parte del mercado, la empresa parece marchar viento en popa. Netflix con 22,8 millones de suscriptores ganó más de 60 millones de dólares, casi el doble de lo que obtuvo durante el mismo periodo del año anterior. La empresa que Reed Hastings creó en los 90 se ha convertido en un serio competidor para Comcast que podría perder su lugar de honor como principal proveedor de contenidos de entretenimiento bajo suscripción.

Calientes aún los resultados de Netflix, se conocía que YouTube cerraba un acuerdo con Warner, Universal y Sony para ofrecer el alquiler online de películas. La noticia no ha caído muy bien y parece que ha abierto una brecha entre los estudios que han quedado fuera del acuerdo. Si además  se confirma que finalmente el portal de vídeos de Google está trabajando en un rediseño orientado a la creación de canales temáticos, se confirmaría el cambio de estrategia de la compañía. Parece que va ser YouTube y no Google TV, como estaba previsto hace un año, la apuesta más importante para intentar de nuevo el asalto real al mercado audiovisual.

2 opiniones en “Audiovisual, año cero”

  1. Un excelente resumen.

    Me gustaría añadir pequeños matices: el WSJ nunca sugirió que lo que hace YouTube sean canales temáticos tipo premium como se vino a decir (eso lo sugirió El País en su interpretación), más bien señaló la entrada de una serie de verticales que ya estaban avisados cuando Google compro Next Networks: una cosa es crear “temáticos” y otra hacer verticales de contenidos contando con creadores pequeños nacidos en la red y otros proveedores de la cola media. En fin, una precisión de lenguaje porque me parece que no es una categoría equiparable a la de la televisión temática tal y como la conocemos. Es, sin duda, un asalto pensado para el televisor conectado, y que tiene consecuencias a largo plazo (por ejemplo, en vídeos de cocina la oferta online es espectacular, no hay razón seguramente para seguir viendo cocina en broadcast o en televisión lineal).

    Por otro lado, el tema de Netflix creo que debemos empezar a verlo con una mirada un poco más crítica. La cuestión reside en que ya se empieza a parecer al payTv tipo HBO (por la entrada en contenido original con estreno en su site), sigue siendo muy dependiente de sus competidores actuales y futuros para licenciar el contenido. Y eso puede someterles a presiones de costes muy serias. Lo mismo sucede con las telecos, que empiezan a caparles el consumo en Canadá: los picos de tráfico en fin de semana de Netflix empiezan a ser tema de conversación para introducir restricciones al tráfico en la web en la batalla de lo que llamamos “red neutral”.

    Lo que es indudable es que la oferta de Hulu y Netflix como grandes modelos de referencia está transformando brutalmente la industria de la televisión de pago (cable, SAT, IPTV) haciendo que todos los jugadores actuales estén transformando su oferta al donde quiera, como quiera y con el dispositivo que sea. Interesante señalar las guerras que ha creado la app de Time Warner para iPad en la que ver tu suscripción como un televisor más.

    Para mí, el resultado final es cuántos de los nuevos han llegado para quedarse de forma independiente: YouTube seguro. Otros, pueden ser comprados (cotizan) y otros son experimentos que se ven superados por la propia oferta de los propietarios originales (Hulu). El otro, el conflicto latente de la construcción de nuevos monopolios potenciales con la más que esperable concentración de compañías e industrias.

    1. Magnifico comentario Gonzalo, poco más que añadir. Me parece clave cómo van a responder los operadores de telecos y cableros al auge de servicios como Netflix y similares. Aunque de momento el “cord-cutting” parece no afectar demasiado a la cuenta de resultados de los cableros (ver resultados de Comcast) la amenaza es evidente. No parece que el debate sobre la neutralidad de la red se haya cerrado definitivamente… Mi próximo post va precisamente sobre este tema.

      Gracias y salu2

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