La batalla de las plataformas

Durante el pasado verano se han producido algunas noticias relacionadas con el mercado móvil que auguran un final de año y comienzo del próximo muy “movido” en el sector. El futuro del negocio de Internet y, en gran medida, el de la economía digital en su conjunto pasa por el control del mercado de la movilidad. Fabricantes de dispositivos, empresas de Internet, operadores de telefonía, proveedores de contenido, todos ellos se disputan un lugar en el nuevo “ecosistema digital móvil”. Un complejo escenario de intereses cruzados en el que la partida más importante se juega por el control de las plataformas y en la que Apple con iOS y Google con Android son los mejor colocados en la disputa por alzarse con el reinado. Una guerra por el liderazgo del mercado que presenta varios frentes.

Apple, convertida en la empresa más valiosa por capitalización bursátil de la historia, ha trasladado el campo de batalla a los tribunales de medio mundo. Desde California a Japón, pasando por Alemania tiene abierta causas contra fabricantes como Samsung oMotorola (propiedad de Google) por violación de sus patentes con resultados diversos hasta la fecha. Un sistema, el de las patentes, que nació como vía para proteger e impulsar la innovación y que corre el riego de convertirse, por una aplicación excesivamente restrictiva de las mismas, en un freno para la innovación y una barrera infranqueable para la llegada de nuevos entrantes. Paradójicamente, y en función de cómo evolucionen las diferentes causas en cada mercado, empresas como Nokia, que tras quince años como líder ha sido superada por Samsung, o RIM, en continuo declive, podrían encontrar en sus patentes su tabla de salvación. Las patentes de RIM la revalorizan como una pieza importante en el tablero de juego de cara a posibles fusiones o adquisiciones.

Pendientes de nuevos terminales

En paralelo, todo el sector se encuentra ultimado la presentación de sus nuevos terminales de cara a la campaña de navidad. Además de un lucrativo negocio en sí mismo, los dispositivos son también la punta de lanza para el despliegue de las plataformas sobre las que se están construyendo los cimientos del negocio de la movilidad del futuro. Desde la aparición del primer iPhone, hace ahora cinco años, los dispositivos móviles se han convertido en el caballo de Troya por el control del negocio de la movilidad, en el que los operadores, en este corto espacio de tiempo, parecen relegados a un papel secundario.

Como la leyenda griega el poderío de Apple y Google parece inexpugnable. Según los últimos datos disponibles, en el mundo existen más de 500 millones de dispositivos con el sistema operativo de Google frente a unos 400 millones del iOS de Apple; sin embargo Android tiene la desventaja de su excesiva atomización ya que se encuentra instalado en cientos de terminales diferentes. El ecosistema creado por Apple, a día de hoy, podría parecer mas robusto que el de Google, aunque no hay que olvidar que en el mundo digital, como se ha puesto de manifiesto a lo largo de la corta pero intensa historia de Internet, los sistemas abiertos han acabado imponiéndose sobre modelos cerrados. Mientras que Google tradicionalmente ha priorizado el lanzamiento al mercado sus productos y servicios para que se expandieran lo más rápidamente posible, incluso sin tener un modelo de negocio detrás, Apple se ha caracterizado por identificar primero el modelo y después lanzar sus productos.

Lo que parece cada día más claro es que la compañía que se quede descolgada de esta carrera no tendrá muchas más oportunidades para competir en el futuro y la que no tenga una estrategia ganadora en movilidad se convertirá en irrelevante. En este sentido, la presión sobre el resto de empresas de internet es evidente y, cada vez que se habla de movilidad, todo el mundo dirige sus miradas hacia Facebook. La presión sobre la red social va en aumento. Facebook, en caída libre en bolsa desde que empezó a cotizar el pasado mes de mayo, necesita dar urgentemente señales de que tiene una estrategia en movilidad. A pesar de asegurar que crear su propio dispositivo sería un error, Facebook tendrá que llevar a cabo alguna operación de calado que le de opciones frente a sus competidores. La conquista de Troya no ha hecho más que empezar.

(Este post se basa en el artículo publicado el 26 de septiembre de 2012 en la Cadena Ser,  en la sección de tecnología)

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