La conjura contra los medios

descargaA pesar del esfuerzo que están haciendo los medios por sumarse a la transformación digital parece como si existiera una confabulación para que no acaben de despegar. Más allá de los muchos errores cometidos, es como si cada nueva innovación, cada nueva plataforma se convirtiera en una barrera o en un pesado lastre que se suma a los anteriores y que impide mejorar la cuenta de resultados.

móviles publicidadAunque todavía se encuentran inmersos en su particular travesía del desierto, tanto por causas propias como ajenas, parecía que los medios empezaban a encontrar una cierta zona de confort. Pero el imparable auge de dispositivos móviles ha puesto de manifiesto nuevos retos cuyas consecuencias para el modelo de negocio pueden ser muy perjudiciales a corto plazo.

Comienza a ser un tanto irritante escuchar por enésima vez que el próximo año será el del despegue de la publicidad en los móviles. Las previsiones generalizadas no pueden ser más halagüeñas, según un reciente estudio de Business Intelligence se prevé que la inversión publicitaria en movilidad en los Estados Unidos superará los 42.000 millones de dólares en 2018, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 43%. Sin embargo, la realidad es que, a día de hoy, sigue existiendo una gran disparidad entre el tiempo que lo usuarios pasan con sus dispositivos y la inversión publicitaria que representa, contradiciendo claramente la teoría de la economía de la atención.

No vamos a insistir en la importancia de la movilidad y en el proceso transformador que conlleva, pero conviene analizar los problemas a los que se enfrentan los medios on line tradicionales ante esta nueva realidad.mobile Como sucedió con la llegada de la web, los medios han intentado trasponer al móvil lo que hacían online, con resultados dispares. Tras años de profundos cambios y en pleno intento por trasformarse hacia el negocio digital, la movilidad está haciendo replantearse, de nuevo, el camino recorrido hasta la fecha. Incluso “medios líquidos” como QZ.com o Medium, pensados por y para la web, han tenido que llevar a cabo cambios de diseño, que afectan también a la publicidad, para dar respuesta a los hábitos de consumo de los usuarios en smartphones y tabletas. Estos cambios, que se pueden llevar a cabo de una forma más o menos sencilla en los medios de reciente creación, son de gran trascendencia y complejidad para las cabeceras online tradicionales.

En primer lugar hay que considerar los problemas para la medición de audiencias online. Si complicado fue llegar a un cierto consenso dentro del sector para la medición web, los problemas técnicos y conceptuales que conlleva la movilidad no lo hacen más fácil, con evidentes y acuciantes implicaciones para el sector de medios. La falta de datos consensuado está provocando que las marcas sigan sin confiar plenamente y que se mantengan a la espera de ver cómo evolucionan antes de destinar más inversión en movilidad. Esta situación acarrea que algunos medios tengan que paralizar el lanzamiento de productos y servicios en movilidad por la falta de ingresos. La dificultad de medir las audiencias en los diferentes dispositivos ha venido a dificultar el ya de por sí complejo panorama de la analítica.

Por otra parte, el desarrollo de la publicidad en movilidad es muy reciente. En este sentido queda mucho por mejorar en formatos publicitarios, si bien es cierto que poco a poco están apareciendo soluciones innovadoras que antes o después obtendrán resultados.

Pero, sin duda, uno de los debates más relevantes a los que se enfrentan muchos medios es la de dar respuesta a la necesidad de adaptar sus sitios a diseño responsive. Aunque pudiera parecer una discusión más centrada en ámbitos técnicos o de diseño, lo que verdaderamente subyace son aspectos puramente de negocio. El diseño responsive, que para otros sectores aporta más ventajas que dificultades, para los medios se convierte en un nuevo reto ya que lleva consigo una perdida significativa de posiciones publicitarias, lo que representa una disminución inmediata de ingresos que podría variar entre un 10 y un 20%. A esto hay que sumar la paulatina disminución del tráfico a la home -debido a los cambios en los hábitos de consumo de contenidos que obedece al auge de las redes sociales- que afectará a su comercialización tanto en web como en móvil.

Una vez más, un avance técnico enfrenta a diferentes intereses dentro de la organización. En esta ocasión, entre los departamentos editoriales que observan una creciente demanda de contenidos que se adapten a las pantallas de menor tamaño y el departamento comercial que ve peligrar los ingresos conseguidos con esfuerzo.

Par revertir este proceso, los medios tendrán que apostar por la innovación en formatos y, lo que es más importante, convencer a los anunciantes para que apuesten por el móvil y hagan posible que el 2015 sea realmente el año mobile.